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jueves, 12 de agosto de 2010

EXTRA DEL COMENTARIO POLÍTICO SEMANAL



Patricio Grez de H.

En cuanto a la contingencia política, como casi todas las cosas de
este país, también se politizó la tragedia de los mineros atrapados 700
metros bajo tierra. El ministro Golborne dijo esto, Escalona dijo lo
otro, bla bla bla. Solo puedo rogar a todas las diosas y dioses del
Olimpo que esos pobres mineros salgan con vida de este trance, que lo dudo.

Pasando a un tema político de largo plazo, y antes de que el
ministro de Salud Sr. Magalich envíe ese nefasto proyecto de Isapres que está
cocinando, le ruego a él y a mi presidente Piñera que reconsidere todo
el cuadro completo de este tema.

Vamos por partes.

El todopoderoso Estado obliga a los asalariados y jubilados a
destinar al menos un 7% de su sueldo a pagar una prima de seguro de
salud en una institución aseguradora, la cual puede ser una Isapre
(privada) o Fonasa (estatal) a elección del trabajador o jubilado. En el
caso de optar por una Isapre, el trabajador normalmente tendrá que
aportar sumas adicionales por encima del 7% y dependiendo del costo del
plan de seguros al que se acoja. La prima de seguros, o costo del plan,
dependerá también del sexo y edad, siendo más cara para las mujeres en
edad fértil y para los más viejitos que tenemos más riesgo de
enfermarnos que los jóvenes.

En caso de optar por Fonasa, solo se paga el 7%, independientemente
de que sea una mujer fértil o un viejito enfermizo como su seguro
servidor. Obviamente el verdadero costo para Fonasa de asegurar a las
mujeres fértiles y los viejitos enfermizos es mayor que la susodicha
prima del 7%, y ese mayor costo, esa mayor prima de seguros, está siendo
subsidiado por los contribuyentes, hay un subsidio oculto enorme del
cual no se habla mucho. El problema del esquema actual es que los
beneficiados por este subsidio son solo aquellos trabajadores y
jubilados que hayan optado por Fonasa. ¿Se entiende hasta aquí?. Hasta
mi pequeño nieto Ciro lo entendió cuando se lo expliqué.

La solución liberal al problema de asegurar la salud de la población
consiste en que los contribuyentes subsidiemos parte de la prima de
seguro solo a las mujeres fértiles pobres y a los viejitos pobres
independientemente de que ellos opten por una Isapre o por Fonasa.
Fonasa debiera ser solo una Isapre más, de propiedad estatal pero regida
por todas las leyes y regulaciones de las Isapres, igualito al Banco del
Estado que para todos los efectos prácticos es un banco más del sistema,
igualito a la hipotética AFP estatal que tanto desean algunos
parlamentarios progre.

Las cuentas claras y el chocolate espeso, las Isapres, tanto privadas
como estatales, deben cobrar sus primas de seguro de acuerdo al riesgo
de cada asegurado. Y para aquellos trabajadores y jubilados que no
puedan pagar totalmente su prima por su condición socioeconómica, los
contribuyentes deberemos financiar la diferencia, sin importar que el
beneficiado haya elegido una Isapre privada o una Isapre estatal (o sea
Fonasa). Así queda mucho más ordenadito, se favorece la libertad de
elección de trabajadores y jubilados, se evitan distorsiones y abusos,
dejamos contentos al Tribunal Constitucional e incluso moros y
cristianos podríamos bailar una cueca en pelotas para celebrar.



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