
ARTURO HERRERA VERDUGO
Director General Policía de Investigaciones de Chile
La publicidad dada a algunos casos de conductas indebidas amerita una profunda reflexión sobre la verdadera naturaleza del problema y contextualizar adecuadamente los hechos ocurridos. Nadie en la Policía de Investigaciones de Chile está por sobre la ley y la ética policial. Ambos son para nosotros desafíos de la misma relevancia que la eficacia y la calidad de los servicios policiales. Las conductas desviadas y la corrupción sistémica son cosas relacionadas, pero diferentes.
Hay que ser claros. En nuestro caso, la corrupción policial no es tal. Así lo revelan las encuestas de la Fundación Paz Ciudadana y del Ministerio del Interior (según la última ENUSC, en el 2008, sólo en un 1,5% de las víctimas de soborno se detectó la participación de algún funcionario de la PDI). Ambas reflejan porcentajes notablemente bajos y mucho menores que cualquier servicio público. Esta realidad es consistente también con las últimas encuestas del Instituto Libertad y Desarrollo y de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.
Desde hace tiempo combatimos no sólo el amplio espectro de conductas desviadas en una policía, sino también actuamos preventivamente contra la corrupción. Nuestras armas son la fiscalización e indagación permanente, como además la transparencia y el control externo de todos nuestros actos. Por lo mismo, se han implementado férreos sistemas de prevención, control y monitoreo. Hemos sido eficaces en la autorregulación. En este contexto se enmarcan las 19 medidas anticorrupción dadas a conocer a la Comisión Permanente de Seguridad Ciudadana y Drogas de la Cámara de Diputados.
Si bien no somos perfectos, ninguna policía de los países en desarrollo puede mostrar niveles tan bajos, a partir de mediciones externas. De esta forma, el problema no es la corrupción, sino la forma como la sociedad en general trata una amenaza latente que pone en riesgo la fe pública. Es una paradoja, entonces, que la ENUSC 2008 muestre un notable aumento de la confianza ciudadana en la PDI, justo cuando se señalaba que la corrupción había vuelto a esta policía.
Nadie puede acusarnos de complacencia. Trabajamos con rigor y justicia, aplicando una estricta política de "tolerancia cero", a pesar de los costos que esto implica. Sabemos que la legitimidad social de una policía se funda en la credibilidad, y no en el marketing. Cualquier conducta indebida es sancionada oportuna y drásticamente. Este compromiso se mantendrá a pesar de las incomprensiones por la eficacia de nuestro actuar. No podemos permitir que las consecuencias de la transparencia y la responsabilización terminen convenciendo a algunos pocos que es mejor callar y no sancionar.
En esta tarea, el alto mando tiene el apoyo decidido del personal. Así queda reflejado en los resultados de la encuesta "Percepción sobre desarrollo institucional", aplicada a 1.082 funcionarios, en el marco de la evaluación del Proceso de Planificación Estratégica, que recientemente dimos a conocer (detalles en www.pdichile.cl).
Así, el 72,4% de los encuestados indicó que "vale la pena denunciar a un colega cuando incurre en una falta o delito". Cerca del 60% señala que las normas respecto a las conductas indebidas han sido enseñadas apropiadamente, y el 80,8% manifiesta estar de acuerdo con la política de "tolerancia cero" adoptada por la institución.
Hemos actuado en consecuencia, en un trabajo que hoy es reconocido internacionalmente. Es por ello que firmamos con la Universidad Autónoma de Barcelona un convenio para la adopción del sistema Q.O.S.I., de medición de la calidad de los servicios policiales. De esta forma iniciamos un proceso de certificación externa de nuestra gestión. Gracias a este convenio, la PDI estará en condiciones de ejecutar en Latinoamérica procesos de formación en áreas como la gestión policial, la probidad y las buenas prácticas, dando a conocer nuestra experiencia en estos campos. Aspiramos a ser foco y faro para las policías de la región.
En vísperas de cumplir 76 años de existencia, trabajamos para seguir avanzando en calidad, legitimidad y capital social. No es, entonces, una casualidad que, entre el 25 y el 29 de mayo, profesionales de la PDI dicten el II Curso sobre Accountability Policial a 20 jefes de Policía de América Latina, gracias a un programa de cooperación policial y técnica que mantenemos con la Organización de Estados Americanos.
viernes, 15 de mayo de 2009
Transparencia y legitimidad social de la Policía
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