Aviación civil acumula 33 víctimas fatales en lo que va de 2008, su peor registro en 17 años
Iván Martinic
El Mercurio
Random es el término que usan en Estados Unidos para explicar por qué cada cierto tiempo los accidentes aéreos aumentan en forma arbitraria, sin que nada permita explicarlo y menos predecirlo. Carencia de orden, dicen los estadísticos. Pura fatalidad, precisan los aviadores, en un medio de transporte considerado el más seguro del mundo.En 2008, Chile parece estar viviendo su propio random. Aunque los 18 accidentes registrados en el año están en el promedio de los últimos siete, las 33 víctimas fatales acumuladas implican el mayor número de muertes desde 1991.Es que para encontrar una cifra similar hay que remontarse al 20 de febrero de ese año, cuando un BAE de LAN se despistó en Puerto Williams y provocó la muerte de 20 personas. La última gran tragedia de la aviación comercial chilena contribuyó, de esa forma, a que el año cerrara con 33 fallecidos.Pero mientras la aviación mayor exhibe desde entonces una seguridad ejemplar -este año Chile obtuvo la máxima calificación en auditorías realizadas por la FAA de Estados Unidos y la Organización de Aviación Civil Internacional-, la privada (naves de menos de 5.700 kilos) concentra la mayoría de los accidentes.Los mayores desastres Este año, sólo las tragedias de Peñalolén (el 27 de febrero un Cessna 210 de Carabineros cayó sobre una multicancha y mató a 13 personas) y Puerto Montt (el 10 de julio un Beechcraft se precipitó a tierra a minutos del despegue, producto de lo cual fallecieron sus 9 ocupantes) suman 22 víctimas fatales.Otras cuatro personas perdieron la vida el 28 de febrero al caer un Piper Seneca II en Lago Ranco. Y seis meses después, tres perecieron al desplomarse otro Beechcraft sobre un fundo en Curicó.¿Falta más control sobre los 1.722 pilotos privados habilitados en Chile y sus aeronaves?En la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), ente fiscalizador en la materia, lo desestiman.Argumentan que tras el peak de casi 40 accidentes anuales en 1999 se tomaron medidas que los redujeron a la mitad. Y eso que entre 2003 y 2007 las operaciones aéreas aumentaron 20%, de 137.196 a 164.746, sumando despegues y aterrizajes.Y desde 2005, añaden, se han invertido $5.500 millones en un agresivo plan para mejorar las condiciones de vuelo en Los Lagos y Aisén, las regiones más riesgosas por la complejidad de su clima y geografía.Se instalaron nuevas estaciones meteorológicas, cámaras web, antenas de comunicaciones y radares. También se dictaron cursos teóricos y prácticos para actualizar los conocimientos de los pilotos y se desplegaron equipos de supervisión en terreno. Seiscientos aviadores pasaron por este proceso sólo en 2007.Se trabaja duro, precisa Claudio Pandolfi, jefe de la Sección de Prevención de Accidentes de la DGAC, pero este año vivimos una "casuística" atribuible al efecto random. Las causas, concluye, suelen ser las mismas: fallas en la fase de aproximación o aterrizaje, cambios o subestimación de las condiciones meteorológicas y errores en el manejo del combustible.

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