
La vida de cientos de personas está en peligro. Cada día aumenta la cifra de los contagiados por el virus de VIH que ignoran su situación, porque el sistema de salud pública no ha cumplido con su obligación de comunicárselo, ni menos de cuidarlos.
En medio del escándalo por los casos de VIH no notificados a sus portadores a lo largo de todo el país, el ministro de Salud, Álvaro Erazo, anunció la creación de un sistema de registro único de sida que involucre a los sectores públicos y privados.
Para clarificar conceptos, debemos recordar que el sida (de SIDA, acrónimo de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, en inglés AIDS), es una enfermedad que afecta a los humanos infectados por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Se dice que una persona padece de sida cuando su organismo, debido a la inmunodepresión provocada por el VIH, no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones que aquejan a los seres humanos. Se dice que esta infección es incontrovertible.
Cabe destacar la diferencia entre estar infectado por el VIH y padecer de sida. Una persona infectada por el VIH es seropositiva, y pasa a desarrollar un cuadro de sida cuando su nivel de linfocitos T CD4 (que son el tipo de células a las que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre).
El VIH se transmite a través de los fluidos corporales (tales como sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna).
La irresponsabilidad del sector de salud pública de no informar oportunamente a los pacientes que son portadores de VIH, el ministro pretende diluirla con las fallas que sucederían con el sector privado. Al mismo tiempo, el flamante secretario señaló que es necesario establecer "responsabilidades compartidas" para notificar y seguir a los pacientes, ya que, a su juicio, ésta es una de las principales fallas del actual sistema.
Lo cierto es que Erazo confirmó ante los miembros de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que el catastro realizado en los últimos días estableció que hay 512 casos de VIH que no han sido notificados en el sistema público de Salud.
De ellos, 244 corresponden a personas que fueron buscadas, pero que aún no han sido encontradas por lo que la notificación no se ha hecho efectiva. Los 268 restantes, son casos en que ni siquiera está acreditada la búsqueda.
La cifra total representa el 7,7% de los 9.901 casos de sida confirmados por el Instituto de Salud Pública (ISP) en los últimos cinco años.
Lo anterior implica que esos pacientes, ignorando que son portadores del VIH, han continuado con una vida normal, es decir despreocupados de cómo avanza el virus y con una actividad sexual que implica el contagio a decenas de personas. Por lo tanto, se ha puesto en riesgo la vida de los que no fueron notificados y de otra parte de la población. Pero, no sólo se debe considerar ese aspecto, si una mujer infestada ha dado a luz y amamantado a su guagua le podría trasmitir el virus. O que dada la ineficiencia puesta de manifiesto, que los contagiados de VIH hayan donado sangre. Con ello los bancos de sangre hospitalarios quedan en tela de juicio.
La decana de la facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Cecilia Sepúlveda, estima que alrededor de 40 mil personas en Chile no saben que son portadores de VIH. La cifra es el resultado de una proyección que se realiza en base a las 17 mil personas contagiadas por el virus y que están en tratamiento. El VIH es una infección que no da síntomas por muchos años, por lo que las personas no se plantean que puedan estar infectadas y por lo tanto tampoco si tienen que hacerse el examen de rigor.
Pero, hay otro aspecto que no ha sido recordado. El gobierno ha tenido en las campañas de prevención del contagio de VIH como principal preocupación difundir el empleo de preservativos en la población de alto riesgo, lo que ha sido criticado por no abordar el tema en su integridad, en especial el destacar que el sexo no se limita a su aspecto fisiológico, sino que tiene una dimensión más trascendente.
Pero, mientras las campañas insistían en ese aspecto, paralelamente el VIH se propagaba porque la autoridad sanitaria no cumplía con una de sus principales obligaciones: preocuparse de alertar a los ya contagiados.
Por eso el ministro no debe recurrir al argumento de las responsabilidades compartidas. La mala gestión en salud pública ---amén de otros problemas graves---, ha puesto en riesgo de muerte a cientos de personas.
El episodio es gravísimo, fuera del escándalo generado, nadie asume la responsabilidad, se dan explicaciones como si fuese un problema de laboratorio. Ni menos se sopesa la dimensión de éste atentado contra la población. Esto supera las simples acusaciones constitucionales, debe llegar a los estrados judiciales en lo penal. ■■■■■
Temas y Noticias
www.temas.cl - Editorial - 13-11-2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
EL DRAMA DEL VIH EN CHILE
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