viernes, 22 de mayo de 2009

EL GATO CUIDANDO LA CARNICERÍA


Escribe Hernán Vásquez Villanueva

Para nadie es un misterio que uno de los objetivos de la
Concertación es destruir el principio de autoridad. Para lograrlo,
han atacado sin piedad a la Iglesia Católica, a las Fuerzas
Armadas, a la Familia y a todas y a cada una de las estructuras
sociales tradicionales. Por otro lado, han promovido el desorden
social en cada oportunidad en que les ha sido posible,
legitimando revueltas indígenas, estudiantiles, de empleados
públicos e incluso, actos terroristas.
Las consecuencias están a la vista; luego de estos casi veinte
años de gobierno socialista, en Chile no manda nadie. Si a ello le
sumamos que todo el mundo cree poseer ‘derechos inalienables’
en todo orden de cosas y, lo que es más grave, sin apreciarlos
como premio a su respectiva contrapartida, el deber cumplido, el
resultado es desastroso.


Es así como tenemos un par de generaciones de niños y
muchachotes que se creen iguales a sus padres o profesores, de
esposas que se creen iguales a sus maridos, de empleados que
se creen iguales a sus patrones, de ciudadanos que se creen
iguales a las autoridades, de fieles que se creen iguales a sus
pastores, de delincuentes que se creen iguales a la policía. Para
qué seguir.
El etcétera es más que largo.
Como es de esperarse, nadie respeta la ley y nadie la hace
cumplir. Y peor que eso, nadie dice nada, nadie hace nada.
Se podría vomitar toneladas de tinta señalando los infinitos casos
en que alguna autoridad ha tratado de hacer cumplir la normativa
vigente y ha sido desautorizada por otra superior.
Jefes policiales removidos de sus cargos por reprimir
manifestaciones violentas e ilegales; jueces sancionados por
aplicar la recta justicia, detectives encarcelados por evitar
asaltos, profesores sancionados por educar correctamente a
niños, padres sancionados por tratar de usar su autoridad,
indígenas compensados con tierras por incendiar y saquear
propiedad privada, empleados públicos premiados por abandonar
sus funciones y narcotraficantes, terroristas y delincuentes
indultados por infringir las leyes.
Y suma y sigue.
Pero lo que supera cualquier capacidad de asombro es ver a un
cuerpo armado –sí, tal cual lo leen, un cuerpo armado- al que la
sociedad le ha entregado el monopolio del uso de la fuerza y el
resguardo de los sitios en que se castiga justamente a quienes
infringen la ley, infringiéndola ellos mismos.
¡Gendarmería de Chile en ‘huelga’!
¡Y no sólo en huelga, sino que tomándose carreteras,
incendiando neumáticos, vociferando como animalitos
enjaulados!
Y el Gobierno negocia –dialoga, como les gusta decir ahora- con
ellos.
Sí, el mismo Gobierno que separó de sus filas a un distinguido
Capitán de Ejército por hablar en el funeral de su abuelo –
deliberó, dijeron- acepta que otros uniformados amenacen,
deliberen, cometan delitos, no cumplan el deber que la
Constitución y las Leyes les asignan y se pasen por cierta parte el
juramento que hicieron ante Dios y la Bandera.
¿El Ministro de Justicia? ¿El Director de Gendarmería? ¿El
respectivo Subsecretario? Siguen tranquilitos en sus cargos,
como quién ve llover.
¿La Cámara de Diputados, que hasta donde yo sé, es el
organismo fiscalizador de los actos de Gobierno? No se oye
padre.
¿La oposición? Muy ocupados buscando votos.
Cada día que pasa me sigo convenciendo que la famosa
democracia partidista y la política de las concesiones a cambio de
votos y apoyos políticos ha sido un verdadero desastre para
Chile.
Mientras más agua corra debajo de los puentes, más difícil será
revertir esta situación de inmoralidad, ingobernabilidad y
descontrol.
Llegaremos finalmente a una especie de ley de la selva, con
escuadrones de la muerte incluidos. Y, si queremos arreglar la
cosa, lamentablemente, será a un precio altísimo, incluso en
vidas humanas.
Para las personas de mi generación, la cosa es doblemente
penosa, pues conocimos un Chile diametralmente diferente a lo
que estamos viendo hoy. No quiero ni pensar en lo que les tocará
vivir a nuestros hijos. Para qué decir los nietos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que te puedo decir hernan ..excelente tu comentario!!.
es la pura verdad .....pero lamentablemente este sitio y otros afines son los unicos medios que dispones para denunciar tales injusticias ....ya que toda la prensa esta pauteada por el gobierno ...y mientras la verdad de lo que realmente sucede no se exponga en medios de informacion publicos .....nada cambiara !