sábado, 18 de diciembre de 2010

BOLIVIA: INTEGRACIÓN SÍ, ENTREGA DE SOBERANÍA NÓ



Hernán Felipe Errázuriz
Sábado 18 de Diciembre de 2010
Bolivia: integración sí, entrega de soberanía no




La soberanía parece ser una piñata para algunos de nuestros políticos y expertos internacionales. Algunos la ofrecen y hasta gratuitamente, mientras el país la defiende en la Corte de La Haya, y reclama a Bolivia por su agresión constitucional para reivindicar territorios chilenos.

Las ofertas particulares de lo que pertenece a todos los chilenos, y es legado de nuestros antepasados, se basan en simplificaciones e ignoran las complejidades de negociar con Bolivia y Perú, los precedentes que instauran, sus repercusiones en el litigio en La Haya y en la intangibilidad de los tratados y, mayormente, crean expectativas que agravan los desencuentros.

También hay idealismos, pura "buena onda" y, en sus antípodas, cálculos comerciales, de ganancias rápidas, por compensaciones con bienes que pueden agotarse, que crean dependencias y cuya entrega no está garantizada, como ocurrió con el gas argentino.

Muchos siguen anclados en retrógradas concepciones de la soberanía, en vez de otras fórmulas modernas que aprovechan las oportunidades que brinda la integración. En los últimos 100 años no se conoce nación alguna que haya negociado su soberanía y se haya desprendido de territorios.

Hay casi 50 países que no tienen acceso soberano al mar, lo que superan mediante convenios de integración y facilidades, incluso para sus marinas de guerra.

El puerto de Rotterdam, en Holanda, principal en Europa, perteneció a sucesivos estados europeos y es un punto neurálgico en la integración europea. Por cierto que ningún país reclama derechos anteriores ni los reivindica. Sí participan de la operación y están atentos al buen funcionamiento de los servicios portuarios y a que los extranjeros -casi la mitad de la población de esa ciudad- trabajen sin interferencias indebidas.

En otra escala, la provincia de Arica puede ser un polo de desarrollo nacional y, a la vez, para la integración con Perú y Bolivia. Para que sea un centro internacional se requieren inversiones en carreteras de alta calidad y en el ferrocarril para conectarse con Bolivia; en servicios educacionales, sanitarios y reparticiones públicas de categoría mundial, que faciliten el comercio, la atracción y el tránsito de personas y de mercaderías, y establecer una política que regularice a miles de indocumentados.

De esta manera Arica se internacionalizaría, mantendríamos nuestro límite con Perú, habría un acceso al mar útil para Bolivia y factible para Chile, y habríamos establecido un punto de confluencia estable para mantener la paz, las fronteras y una creciente cooperación con nuestros vecinos del norte. Sabia, valiente y prudentemente, el gobierno de Sebastián Piñera ha sido claro en desechar las cesiones de soberanía.


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