jueves, 16 de diciembre de 2010

Monseñor Ezzati,es el nuevo arzobispo de Santiago



El sábado 15 de enero asume oficialmente el cargo, en una misa en la Catedral Metropolitana:
Monseñor Ezzati, un articulador de acuerdos, es el nuevo arzobispo de Santiago

El flamante arzobispo se convirtió en uno de los hombres con más poder al interior de la iglesia chilena, al congregar la presidencia de la Conferencia Episcopal y el máximo cargo eclesiástico en Santiago.

NELLY YÁÑEZ N.
El Mercurio

El 7 de diciembre, a las 10 de la mañana, monseñor Ricardo Ezzati Andrello ingresó a la Nunciatura Apostólica de calle Sótero Sanz a una reservada reunión. En el interior lo esperaba el nuncio Giussepe Pinto, con quien había estado por última vez a mediados de noviembre en Punta de Tralca, cuando fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal.

No hubo mayores preámbulos. El representante del Vaticano le comunicó oficialmente que había sido elegido por el Papa Benedicto XVI para encabezar el Arzobispado de Santiago, en reemplazo de Francisco Javier Errázuriz, quien había renunciado el 5 de septiembre de 2007 al cumplir 75 años.

Ezzati quedó desde ese minuto en "reserva" hasta la comunicación oficial desde la Santa Sede, cosa que se produjo ayer a las 8 horas de Chile, 12 horas del Vaticano.

La asunción definitiva de este arzobispo, nacido en Vicenza, Italia, el 7 de enero de 1942 -quien llegó a Chile en 1959, con sólo 17 años y obtuvo la nacionalidad por gracia en 2006-, se producirá el sábado 15 de enero con una misa en la Catedral Metropolitana. Ese día se convertirá en el segundo salesiano en encabezar la iglesia de Santiago después del cardenal Raúl Silva Henríquez.

Una semana antes, el 8 de enero, se despedirá monseñor Errázuriz, también con una misa en el principal templo capitalino.

Como si fuera un sino, el flamante arzobispo, reconocido por sus capacidades de diálogo y negociación, las que se hicieron más visibles en el último tiempo con el conflicto mapuche, debutó no sin un problema: a las 15.30 horas los empleados fiscales, que demandan mejoras salariales, se tomaron la Catedral Metropolitana.

De fuertes vínculos con la Santa Sede -amigo de Tarcisio Bertone, secretario de Estado Vaticano-, es visto como un hombre de diálogo franco, distante del conservadurismo y de fuerte carácter. Por ello, no dudó en advertir a La Moneda, en medio de la huelga mapuche, que si no se tomaban medidas urgentes, ese movimiento podría terminar con un muerto.

"Ayúdenme a ser un obispo cercano y sencillo", pidió a la feligresía, al admitir que cuando la decisión le fue comunicada sintió una "gran turbación" y que se sintió interpretado por las palabras de Jesús en el huerto de Getsemaní cuando pidió a su padre que apartara de él ese cáliz.

Su sello, dijo, "es el sello del Evangelio de Jesucristo; no tengo otro".

No evade preguntas. Y así lo demostró ayer en su primer encuentro con la prensa. Sobre su asunción en una arquidiócesis remecida por episodios como el del sacerdote Fernando Karadima, sostuvo que estos casos son "sumamente dolorosos" para la iglesia y para la sociedad. Pero hizo ver que "mete más ruido un árbol que cae, que un bosque que está creciendo", y que el testimonio dado por el Papa y la claridad con que la Santa Sede ha actuado ante estas situaciones constituye una garantía en el camino de purificación, santidad y servicio a la comunidad cristiana.

El nuevo arzobispo defendió además la propuesta de indulto bicentenario presentada por la Conferencia Episcopal el 21 de julio al Presidente Piñera, que no fue acogida tras la polémica que generó la inclusión en los beneficios de militares procesados por violaciones a los derechos humanos.

"Este sigue siendo el pensamiento de la Iglesia", sentenció.

Ezzati -quien se convirtió en el integrante del clero con más poder en Chile, al concentrar la presidencia de la Conferencia Episcopal y el Arzobispado de Santiago-siempre se automarginó de la carrera por la sucesión de Errázuriz. Incluso, llegó a decir que el cargo en el episcopado era "incompatible" con el de la arquidiócesis capitalina, a pesar de que en la historia ha habido muchos en esa condición.

Ahora, a partir de enero, se apresta a dejar el Arzobispado de Concepción -por el que siente un especial cariño- y a ocupar las oficinas de Erasmo Escala, donde le espera un cuadro firmado por el propio Juan Bosco, fundador de la congregación salesiana. También tendrá que trasladarse a la casa de Simón Bolívar, que deja el cardenal Errázuriz y que fue donada por Silva Henríquez a los arzobispos de Santiago.

''Sin duda que hoy día es un día muy especial para nuestra arquidiócesis y también para nuestra iglesia en Chile con la nominación de monseñor Ezzati, a quien hemos visto facilitando el diálogo en distintos conflictos".

FRANCISCO JAVIER ERRÁZURIZ
ARZOBISPO DE SANTIAGO

Petición

"El Señor me conceda un corazón grande, capaz de escuchar, de comprensión, de misericordia y de amor. Ayúdenme a ser un obispo cercano y sencillo", dijo monseñor Ezzati tras su designación.



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