domingo, 8 de septiembre de 2013

PIDO PERDÓN


Pido perdón

Al cumplirse 40 años del Pronunciamiento Militar y después de una profunda
reflexión, me veo en la necesidad de pedir perdón:
Perdón por haber sido tan legalista y blando cuando tuve la oportunidad de
enfrentarme a quienes destruyeron la patria el 73 y crearon el clima para desatar una
guerra civil e instaurar en Chile una dictadura al estilo cubano. Tuve en la mira de mi
fusil a más de alguno que quiso desobedecer mis órdenes, pero preferí dejarlo ir si no
importaba una amenaza inmediata o detenerlo y entregarlo a los especialistas para ser
investigado, antes de apretar el gatillo. Tuve la oportunidad de custodiar a varios
conocidos opositores y delincuentes, que atacaron a nuestras tropas, que asaltaron y
violentaron con prepotencia a nuestro pueblo para someterlo por el terror y el
hambre, durante y después del régimen de la UP, sin embargo cumplí fielmente las
órdenes de mis superiores y les di la misma comida que la mía, los protegí bajo el
mismo techo que yo ocupé y me esforcé por impedir una fuga o "liberación" que me
habría dado la excusa para materializar una justicia sumaria que en definitiva nunca
llegó, ya que mis superiores decidieron perdonarlos y enviarlos a perfeccionarse al
extranjero, oportunidad que yo nunca tuve. ¿Existiría algún cambio en la situación
que ahora enfrentamos si las bajas del adversario se hubieran duplicado, triplicado o
multiplicado varias veces como suele ocurrir en casos similares, como allende Los
Andes? Pido perdón por no haber depurado más drásticamente el ambiente nacional
cuando tuve la oportunidad. Tengo parientes que aún viven como zánganos en Suecia
a costa del estado, engrosando el número de exiliados sin haber sido jamás deportados
ni perseguidos y que decidieron no regresar a pesar de todos los beneficios que les
ofrecieron con dinero de mis impuestos y de los impuestos suecos, ya que allí pueden
soportar mejor la nostalgia de una dictadura del proletariado fracasada. Tengo otros
parientes que no les gustó el ambiente político que se generó después del
pronunciamiento militar y que viajaron a países cercanos a contar su particular
visión, recibiendo actualmente ayuda con mis impuestos por haber sido
supuestamente exonerados sin que de ello exista evidencia alguna "pero era obvio que
iba a ocurrir". Pobrecitos ellos... me da una pena tremenda que aún tengan temor de
regresar al país... existe una exigua probabilidad que pierdan alguno de los beneficios
que otorga el ser "deudos" de Allende. Perdón por no haber aplicado en nuestra
patria, la fórmula de la mayoría de las revoluciones y levantamientos armados en el
mundo donde se extermina al enemigo... nuestros adversarios sabían a lo que se
exponían y la mayoría tomó providencias para eludir las consecuencias... tenían rutas
de escape, medios de comunicación y coordinación organizados, casas de seguridad,
incluso clínicas clandestinas, documentos y "chapas" para enmascarar su identidad,
entre muchas otras medidas. Pude apreciar directamente en muchos casos la sorpresa
que provocó en el adversario, el no haber tomado las drásticas medidas que esperaban
ante un levantamiento armado, optando en cambio por un tratamiento blando y
legalista para evitar los resquemores de la guerra civil que desinflamos ¿valió la pena
esa actitud? Pido perdón por no haber sido lo drástico que se esperaba que fuéramos,
y que igual se dice que fuimos, al reescribir la historia... ¿oportunidad perdida?
Perdón por no haber sido suficientemente claro y firme en relatar a las generaciones
venideras, las condiciones que generó el intento de instaurar en Chile un régimen
semejante al modelo cubano. Ese afán de dar por sabido lo evidente, de no
profundizar en las diferencias para lograr concordia y una quimérica reconciliación
que nunca estuvo y posiblemente nunca estará en la voluntad del oponente. Perdón
por no haber sabido interpretar y desenmascarar correcta y oportunamente las
maniobras tácticas del adversario, desde el pacto de garantías constitucionales de
Allende, pasando por el "no a la guerra civil" de la UP y siguiendo por slogans como
"verdad y reconciliación". Ahora ya sabemos que la reconciliación no será posible y
que el perdón no está en el ánimo del adversario o sus seguidores... ¿conoceremos
alguna vez la verdad detrás de las acciones de quienes nos atacaron antes, durante y
después del gobierno militar? ¿de qué forma se harán efectivas las responsabilidades
de quienes instigaron dichas acciones? Mientras nuestros jefes y camaradas sufren
como parias las persecuciones judiciales y extra-judiciales por haber sofocado una
cruenta guerra civil, los jerarcas y seguidores de los responsables de la tenaz y
sangrienta defensa del modelo UP repudiado, hoy viven la cómoda vida de un
beneficioso retiro como Altamirano, o disfrutan de las garantías de explotar su
condición de víctimas en la política o exitosamente en el mundo empresarial con el
patrocinio del estado y de todos nosotros.... ¿es necesario dar ejemplos?. Perdón por
haber sido tan tolerante y no oponerme con la fuerza debida al endiosamiento de
figuras como Allende, a la exageración y manipuleo del dolor de las "victimas" del
atropello de los derechos humanos del adversario y a la caricaturización de quienes
participamos, fuimos y somos seguidores del movimiento y gobierno militar que
restauró la democracia y la prosperidad de los chilenos, salvándonos de paso de dos
guerras con las hermanas repúblicas del Perú y de Argentina así como del boicot
internacional por el grave pecado de haber ahogado la instauración de un régimen
marxista en Chile. Por haber pensado que era tan evidente la fuerza de los hechos,
como para que imperara la verdad "por su propio peso" frente a las distorsiones,
mentiras y manipuleo del adversario, hemos permitido que parte importante de la
juventud mire ahora a los Partidos Comunista y Socialista como los adalides de la
democracia y los derechos humanos y al Gobierno Militar como el más perverso
destructor y violador de la democracia y derechos humanos... Gramsci en toda su
plenitud... la distorsión de conceptos... el mundo al revés. Ahora nuestros
descendientes no nos creen... es tanta la "evidencia" que difunden los medios de
comunicación (y eso que son todos "controlados" por el modelo instaurado en el
gobierno militar) que ya no son creíbles los testimonios "exagerados" y "alejados de
la verdad y realidad instaladas en el colectivo" de quienes vivimos y sufrimos los
acontecimientos de la "historia reciente" reescrita y reinterpretada sin mayor
oposición. ¿Cómo no pedir perdón por esa laxitud y tolerancia exageradas?
Perdón por no haber tenido ni tener la fuerza para hacer valer mi opinión frente a la
injusticia que se está cometiendo contra nuestros Presos Políticos Militares y en
particular, contra mi compañero de curso y Preso Político Naval don José Raúl
Cáceres González, condenado a 5 años y un día por un delito que no cometió, en base
a presunciones infundadas y al que se le ha aplicado la ley prevaricando con ánimo
revanchista. No he encontrado la fuerza para hacer manifestaciones públicas,
interrumpir actos oficiales, bloquear vías públicas, hacer huelgas de hambre,
amenazar con lanzarme al vacío desde lo alto de las grúas del puerto o tantas otras
vías exitosas que usan los adversarios para imponer sus puntos de vista y captar la
atención y simpatías de los medios de comunicación y consecuentemente, de las
autoridades cuyo bienestar depende de que sean reelectos según lo que aparezca en los
medios de comunicación, según lo que sea "mediáticamente correcto" decir y
proceder. Toda la fuerza de los eruditos y bien fundamentados argumentos de mi
admirable ex-jefe y amigo, abogado don Adolfo Paul respecto de la injusticia que se
comete y del erróneo proceder tanto del Poder judicial como del Poder Ejecutivo, no
solo de la Concertación sino que del actual gobierno también, no han tenido ninguna
trascendencia y nuestros Presos Políticos languidecen y se mueren en prisión, ajenos a
los beneficios que otorga la ley y al manipulado concepto de la "reconciliación". ¡Que
ganas de tener la fuerza de un Arturo Prat que se opuso al Alto Mando Naval en
defensa de su compañero de curso! ¿Es que no existe hoy otra forma de hacerse
escuchar que no sea mediante la fuerza, violentando las normas de convivencia social?
Perdón por ser tan débil en mi senectud, y no tener ya los bríos que un día, cual
Quijote, me llevaron a prometer defender la justicia hasta rendir la vida si fuere
necesario. Que estará pensando mi Padre, desde algún lugar del firmamento, respecto
de mi debilidad en combatir la injusticia que se comete con mi compañero de curso y
en apoyarlo. Perdón por mi debilidad.
¿A quién pedir perdón? Aparte de pedir perdón a José Cáceres por mi debilidad que
lo mantiene entre rejas, sólo se me ocurre pedir perdón, una vez más, a Dios
misericordioso. El sabe la Verdad con mayúscula... El sabe de mis intenciones y
motivaciones... El sabe cuál ha sido mi proceder ante las distintas circunstancias en
que me ha puesto... El es el único que puede impartir verdadera Justicia con
mayúscula... por tanto, a El pido perdón por mis ofensas de acción y especialmente de
omisión, así como yo he perdonado a los que me han ofendido, que no son pocos...
Me sumo así a la moda de los actuales perdonazos y no perdonazos...
¡Viva la libertad que hoy gozamos, gracias a un oportuno pronunciamiento!
Hugo Hinrichsen Hills
Capitán de Fragata (R)

2 comentarios:

Cecilia ugalde. dijo...

Otro valiente que nos salvo
Muchas gracias para toda mi vida porque gracias a las FFAA pude criar una familia con valores que aman su patria

Cecilia ugalde. dijo...

Otro valiente que nos salvo
Muchas gracias para toda mi vida porque gracias a las FFAA pude criar una familia con valores que aman su patria