
Estimados amigos
Cuando la carrera para ser Presidente de Chile ya se ha iniciado y varios próceres envían cartas desde el Olimpo para dar a conocer su disponibilidad como candidatos, les envío un extracto más de "Terapia para cerebros lavados".
Esta vez el tema es El Día del Combatiente: qué sucedió y porqué se "celebra".
Es curioso. Cada vez que muere un comunista, un socialista o un extremista, hay una celebración, un día dedicado a él o, muchas veces, se erige un monumento para recordarlo.
Atentamente
Juan M. Reveco Bravo
TERAPIA PARA CEREBROS LAVADOS
Autor: HERMOGENES PEREZ DE ARCE
DEL CAPITULO VII
CULPAS INVENTADAS
EL “Día del Combatiente”
Cuando escribo estas líneas es la víspera del 29 de marzo de 2008, el “Día del Combatiente”, una efeméride terrorista que se celebra (insólito) no sólo a la vista y paciencia de las autoridades, sino con el apoyo expresado a ella por la Presidenta Bachelet en los medios de comunicación.
Lo que se conmemora es la muerte de dos hermanos pertenecientes al MIR tras haber disparado a mansalva al carabinero Marcelo Muñoz Cifuentes, pues éste se les había aproximado para requerir sus documentos de identidad. Recibió un balazo en el tórax y otro en una pierna, lo cual sugiere que ambos hermanos dispararon. Tras ello, fueron perseguidos en el interior de la Villa Francia de Santiago por el resto de la tripulación del furgón en que iba el carabinero Muñoz, resultando muertos los hermanos de apellidos Vergara Toledo. Esto sucedió el 29 de marzo de 1985.
Veintitrés años después me he informado por la televisión de que, primero, la madre de dichos hermanos clama a gritos justicia por el “asesinato” de sus tres hijos. Un abogado comunista – querellante habitual contra militares y defensor igualmente habitual de terroristas – anuncia que por fin se dictará sentencia para condenar a “estos criminales”, cuatro servidores del orden que arriesgaron sus vidas para proteger a la civilidad de miristas armados.
Y la Presidenta Bachelet – acabo de verla y oírla – ha declarado que se trató de un “crimen horrible”. Bueno, ella, según la biografía de Andrea Insunza y Javier Ortega, también militó en el MIR. Al menos es leal con sus ex camaradas de armas. No como otros.
Junto con culparse al gobierno militar de las referidas muertes, se le imputa también de haber asesinado a un tercer hermano Vergara Toledo.
Vista la verdad del caso anterior, veamos cuál fue la verdad en ést último, muy distinta de la versión propagada por los lavadores de cerebros: en noviembre de 1988 una explosión derribó una torre de alta tensión en Temuco. Al acudir personal a reponer el
servicio, se encontró con dos cadáveres, de un hombre y de una mujer, despedazados por la explosión. Según documentos de identidad hallados en sus ropas, eran Eduardo Durán y Alicia Sanhueza, y así se publicó en la prensa. Portaban un maletín con más cables y explosivos.
Días después se comprobó que las cédulas de identidad eran falsas. El muerto se llamaba Pablo Vergara Toledo.
Hoy, tras el lavado cerebral metódico de dieciocho años, también pasó a ser “víctima de la dictadura”. El proceso contra los sacrificados guardianes del orden está por ser fallado. Seguramente se les condenará a penas de presidio, por haber “ejecutado” a los terroristas que le dispararon primero a un carabinero. Incluso el carabinero herido está procesado. Los padres de las “víctimas” recibirán una millonaria compensación del Estado (nosotros), por haber los agentes del orden incurrido en la incalificable conducta de frustrar un atentado terrorista del MIR y responder al fuego cuando se les disparó.
(Páginas 223 a 225 de “Terapia para cerebros lavados”)
CONTINUARÁ
lunes, 17 de noviembre de 2008
Terapia para cerebros lavados: TEMA EL DIA DEL COMBATIENTE
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