miércoles, 13 de marzo de 2013

GRACIAS ESPIRITU SANTO, BIENVENIDO FRANCISCO I - UN MILAGRO PARA LOS ARGENTINOS








Jorge Bergoglio, un cardenal opositor a los Kirchner
m.b. / madrid

Día 13/03/2013 - 21.18h

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Durante sus seis años en la presidencia del Episcopado argentino, intercambió mensajes muy duros con el Gobierno por el matrimonio gay, la pobreza y el aborto


reuters

Jorge Bergoglio, nuevo Papa Francisco I, ha mantenido una tensa relación con los Kirchner

En noviembre de 2011, Jorge Bergoglio dejó la presidencia del Episcopado argentino tras seis años marcados por una relación tensa con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Desde una misa o un acto oficial, o a través de comunicados, el arzobispo de Buenos Aires y ahora Papa Francisco I fue autor de mensajes muy duros contra el gobierno e incluso llegó a hablar de «persecución» contra los católicos.

Bergoglio y Cristina Kirchner llegaron a uno de los puntos más altos de su enfrentamiento cuando en 2010 en el Parlamento argentino avanzaba con firmeza el proyecto de matrimonio entre personas de un mismo sexo. Bergoglio se puso directamente al frente de la marcha contra el casamiento gay y envió una carta a todos los sacerdotes, en la que pidió que se hablara en todas las misas sobre «el bien inalterable del matrimonio y la familia».

Tras aquel enfrentamiento, Kirchner ordenó frenar la polémica guía que promovía la interrupción del embarazo, algo que fue leído como una concesión a la Iglesia. Sin embargo, en febrero de 2012 el cardenal volvió a criticar la gestión del kirchnerismo al advertir que en Argentina existe un «acostumbramiento» en la sociedad ante la miseria, la violencia y la pobreza.

Pese a los enfrentamientos, Bergoglio llamó a rezar por Néstor Kirchner cuando éste murió, en octubre de 2010. «Sería una ingratitud muy grande que ese pueblo, esté de acuerdo o no esté de acuerdo con él, olvidara que este hombre fue ungido por la voluntad popular», dijo el cardenal. «Las banderas claudican frente a la muerte y dejan su lugar a las manos misericordiosas del Padre», concluyó Bergoglio en aquella ocasión.