sábado, 31 de agosto de 2013

Piñera: Autoridades del Gobierno Militar tienen responsabilidad política por atropello a DD.HH.


El Mandatario afirmó que éstas "sabían o debían saber del atropello a los derechos humanos". También responsabilizó a las fuerzas políticas que "debilitaron la democracia" y a los jueces por negar recursos de amparo "que pudieron salvar muchas vidas".

Emol


SANTIAGO.- A poco de que se cumplan 40 años del Golpe de Estado, el Presidente Sebastián Piñera atribuyó responsabilidades a distintos actores tanto por los hechos que gatillaron la intervención de los militares, como por los atropellos a los derechos humanos que ocurrieron durante la Dictadura.


El Mandatario responsabilizó a las fuerzas políticas que "debilitaron la democracia" antes de 1973, como a las autoridades del Gobierno Militar, a los jueces y a la prensa por su actuación ante los delitos de lesa humanidad.


"Igual como las fuerzas políticas, especialmente aquéllas que incorporaron la violencia, que deslegitimaron la democracia, que no respetaron el Estado de Derecho, contribuyeron a debilitar nuestra democracia, también es cierto que las máximas autoridades del Gobierno Militar, que sabían o debían saber del atropello a los derechos humanos, tienen una responsabilidad política", afirmó el Presidente.


También mencionó a "muchos otros que tenían conocimientos o debieran haberlos tenido, como por ejemplo –y esto es bueno recordarlo– el poder judicial, que no cumplió su rol de proteger el Estado de Derecho y de proteger la vida, y que sistemáticamente negaba los recursos de amparo que pudieron haber salvado muchas vidas".


Asimismo, responsabilizó a la prensa, "que muchas veces no informó con la debida veracidad de los hechos que estaban ocurriendo y, de cierta forma, también contribuyó a que estos hechos no fueran conocidos en la forma en que debieron haber sido conocidos".


Esta semana ha sido marcada por el debate en torno al perdón que deberían pedir quienes tuvieron alguna participación en los hechos, tras el mea culpa que realizó el senador UDI Hernán Larraín por su rol en la reconciliación.


El próximo 9 de septiembre se realizará en el Palacio de La Moneda un acto de conmemoración de los 40 años del Golpe de Estado, al cual fueron invitados todos los ex Presidentes,  incluida la candidata presidencial de la oposición, Michelle Bachelet.
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viernes, 30 de agosto de 2013

DEL BLOG DE HERMÓGENES

JUEVES, 29 DE AGOSTO DE 2013

Sometimiento General de las Conciencias

La seguridad del triunfo electoral ha llevado a la izquierda a una soberbia que está muy por sobre la habitual suya. Y como voces calificadas de la derecha piden en estos días perdón (sin explicar de qué, salvo que los emisores de ellas hayan, efectivamente, incurrido en actos “punibles y moralmente inaceptables”, en cuyo caso sería preferible que, además de pedir perdón, los confesaran de plano y fueran juzgados por ellos) la versión de la izquierda prevalece sin contrapeso.

Muchos que no pertenecen a ese sector político se han escandalizado del programa de Chilevisión “Imágenes Prohibidas”, por su desembozada parcialidad. Pero sus quejas han sido rechazadas en el Consejo de Televisión, a la par que periodistas ¡de derecha! han elogiado la teleserie propagandística. ¡Qué le vamos a hacer! No es novedad que la izquierda maneje el contenido de los medios. Lo que es novedad es que lo haga con aplausos desde la derecha.

En columna de 29 de agosto en “La Segunda” el ex ministro socialista Ricardo Solari se ha explicado muy bien. Ha escrito lo siguiente sobre "Imágenes Prohibidas": “Es atendible, por ejemplo, discutir el contexto cuando se trata de comprender el golpe de Estado de 1973. Sin embargo, si hablamos de actos de extrema crueldad mencionados en el programa, como el caso degollados o la quema con bencina de dos jóvenes por una patrulla militar, ocurridos ambos en 1986, se trata de acontecimientos que por sí mismos definen el contexto. Las justificaciones oficiales de aquel entonces, basadas en mentiras, o el ocultamiento de dichos crímenes por las autoridades de la época, abundan en la misma contundente autoexplicación de ese contexto.”

Casi todo ese párrafo es falso. Está judicialmente probado que el Gobierno Militar procuró frustrar el secuestro de los tres dirigentes del FPMR, brazo armado del Partido Comunista, solicitando la urgente designación de un ministro en visita, que la Justicia retardó, haciéndose cómplice de la sospecha de que el ejecutivo sabía el paradero de los tres.

También está judicialmente probado, por resolución del ministro sumariante Alberto Echavarría Lorca, de 23 de julio de 1986, que un movimiento brusco de la joven Quintana provocó el derrame de un envase de combustible y las quemaduras de ella y su acompañante, que los militares apagaron, sufriéndolas también ellos.

Ni el programa “Imágenes Prohibidas” ni el artículo de Solari dan cuenta de esas verdades judiciales.

Y un adecuado contexto debió también haber dado a conocer que el FPMR, al cual pertenecían los tres degollados, había perpetrado días antes un grave atentado en Concepción, con costo de vidas; que había perpetrado otros más, con decenas de víctimas uniformadas; y que uno de los dirigentes frentistas, Parada, había logrado situarse como encargado del archivo de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado, cargo desde el cual se probó que, al menos una vez (caso de Alfredo Malbrich Labra), reclutó a un guerrillero para el movimiento.

En el caso de los jóvenes quemados se omitió precisar que el combustible lo portaban ellos para hacer barricadas incendiarias y quemar vehículos de locomoción, que en otros casos ya habían sido objeto de esos atentados, con víctimas (incluidos menores de edad) entre los pasajeros.

Nada de eso estaba exhibido o informado en “Imágenes Prohibidas”. Esa edición era, por consiguiente, al igual que las restantes, parcial, sesgada, efectista y engañosa.

Pero eso no es lo peor: lo peor es la amenaza implícita en la columna de Solari, que en menos de un año más puede ser un “prohombre del régimen”. He aquí lo que tiene en vista:

“El proceso de toma de conciencia que comenzó con el bombardeo de La Moneda y siguió con una estela de horrores aún no concluye. Esto ocurrirá a partir de un repudio generalizado, y sólo entonces la sociedad mirará ese período con otra perspectiva”.

Traducido al idioma de las sociedades libres y democráticas: “Mientras todos ustedes no se sometan y plieguen a la historia oficial, los seguiremos persiguiendo, seguiremos apedreando, incendiando, procesando y condenando a quienes se alzaron ante la acción terrorista totalitaria de la izquierda. La única reconciliación posible tendrá lugar tras su rendición incondicional a nuestra versión de la historia".

Las palabras finales de Solari reiteran esa amenaza implícita: “Pero el ciclo aún no está cerrado: ése es el meollo del problema”.

Traduzco de nuevo: “¿Querían reconciliación? Ríndanse y abracen nuestra versión. Pidan perdón. Recuerden que los violentistas son nuestros… y los jueces también”.

¿Ustedes creían que la incertidumbre institucional y las alzas tributarias, es decir, “El Otro Modelo”, constituían la mayor amenaza? Están equivocados. El terrorismo impune y vengativo que los militares derrotaron hace cuarenta años, pero que ha sido perdonado, indultado, amnistiado e indemnizado, y que quiere imponer su versión de la historia, es una amenaza mucho peor.
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MIR: IMPUNIDAD DE PASCAL ALLENDE EN ASESINATO DEL INTENDENTE CAROL URZÚA



DECLARACIONES DEL MIRISTA ASESINO ANDRÉS PASCAL ALLENDE QUE SE ENCUENTRA EN LIBERTAD DESEMPEÑANDO  FUNCIONES DOCENTES EN LA UNIVERSIDAD ARCIS, TALVEZ ENSEÑANDO COMO ELUDIR LA JUSTICIA Y ENSEÑANDO COMO LAS PERSONAS SE CONVIERTEN EN BLANCOS MILITARES LÍCITOS.

ESTO LA JUSTICIA Y EL PUEBLO DE CHILE LO OLVIDA Y PERMITE QUE SÓLO SEAN JUSZGADOS LOS MILITARES QUE LIBERARON A CHILE DEL MARXISMO( POR UN TIEMPO) 


"Carol Urzúa era un blanco militar LICITO!!"
.
Se refería al asesinato terrorista del intendente de Santiago EL GENERAL  Carol Urzúa Y SUS ESCOLTAS por parte del MIR.
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ESTO NO LO CUENTAN LOS MEDIOS: "PRINCIPE SEBASTIÁN", EL PASADO TERRORISTA QUE A GUILLERMO TEILLER NO LE CONVIENE RECORDAR



LA VERDADERA HISTORIA DEL INGRESO ARMAS EN FORMA CLANDESTINA DE CARRIZAL BAJO.

DE CHILE INFORMA EDICIÓN Nº 1.396

A 40 años del Pronunciamiento Militar del once de septiembre de 1973:
Esto no lo cuentan los medios: “Príncipe
Sebastián”, el pasado terrorista que a
Guillermo Teiller no le conviene recordar (La
verdadera historia de Carrizal Bajo)

En qué momento de 1985 el círculo de hierro del Partido
Comunista decidió dar luz verde a la operación de Carrizal
Bajo, aún es uno de los secretos mejor guardados por los
sectores de izquierda chilenos. Sin embargo, desde aquel día
en que Gladys Marín, Guillermo Teillier y sus hombres más
cercanos dieron su venia para que el FMR internara 80
toneladas de armamento y explosivos en las propias narices de
los militares chilenos, comenzó a tejerse una enorme red de
contactos mundiales, que involucraría a todos los actores que
desde 1974 contribuyeron a la vía armada de la izquierda
chilena: la Unión Soviética, Europa Oriental y Cuba.

EL COMANDANTE SEBASTIÁN
En el libro “De la rebelión popular a la sublevación imaginada”,
de Luis Rojas. El autor -militante del PC chileno y ex guerrillero
en Nicaragua- repasa hechos clave que marcaron el rumbo de
la colectividad durante el régimen militar y en que se involucra
directamente a quien, hoy, aprovechándose de la vía
democrática que nunca ha respetado, es miembro de nuestro
poder legislativo: el diputado y máximo jerarca del Partido
Comunista en Chile, el honorable diputado Guillermo Teillier .
“Las luces de una camioneta aparecieron sorpresivamente en
uno de los polvorientos caminos de Carrizal Bajo la noche del
29 mayo de 1986. En ese mismo instante, pero en la playa de la
caleta, miembros del Frente Manuel Rodríguez (FMR)
desembarcaban parte del arsenal que hizo célebre a ese
poblado nortino”, señala el libro en cuestión, que agrega
posteriormente: ”A bordo del vehículo viajaban dos hombres:
el chofer de uno de los encargados de la operación y
Sebastián, entonces jefe dela Comisión Militar del Partido
Comunista”.
Sebastián, nombre político de Guillermo Teillier, actual
diputado y presidente del PC, se mostró lacónico durante su
visita a la caleta. “Me dijo dos o tres frases (…), todas de
aprobación, por cierto”, relata Pedro, uno de los encargados
del desembarque.
El ahora aspirante a tener cabida, incluso en La Moneda, en un
eventual régmen de Bachelet, Guillermo Teillier aparece varias
veces en la trama, bajo la “chapa” de Sebastián. Según el texto
“desde su cargo en el partido le correspondió ser el jefe de
todos los militares comunistas en tiempos de dictadura”.
Sobre aquel período, en el texto, Teillier subraya que al interior
del PC nunca hubo acuerdo en torno a cómo debía
materializarse la “Política de Rebelión Popular de Masas”,
anunciada en 1980 por el secretario general del PC en el
exilio, Luis Corvalán. Desde Moscú, el dirigente había alentado
“todas las formas de lucha”, incluso la “violencia
aguda” contra el Gobierno Militar.
Uno de los órganos del PC que dependían de él era la Fuerza
Militar Propia. Esta adoptó el nombre de Frente Manuel
Rodríguez en 1983.
También se encargó del ingreso clandestino al país de chilenos
graduados en las academias militares de Cuba. Todos ellos, a
su vez, habían combatido junto a la guerrilla que derrocó a
Anastasio Somoza en Nicaragua.
Como jefe de la comisión militar, Teiller además participó en la
planificación del atentado contra el ex Presidente Pinochet,
fallido, afortunadamente, y la internación de armas por Carrizal
Bajo.
Según el libro, Teillier se refirió a ambos episodios durante un
discurso, en un Congreso del PC, en 1989: “Finalizó sus
palabras haciendo un reconocimiento especial al atentado al
dictador y a la operación de Carrizal, y asumiendo la
responsabilidad por ambos fracasos”.

CONTACTOS CON CASTRO Y HOENECKER
“Yo conversé efectivamente con Fidel Castro, así como
conversé también con Eric Honecker, y con gente importante
de los países occidentales, pero no voy a dar nombres. En el
caso de Castro, yo solo iba a pedirle ayuda. Y en los primeros
intercambios, con la experiencia que él tenía, nos trató de
desalentar, porque había una experiencia muy amarga en
América latina de intentos de ingreso de armas”, le reconoció
el propio Teillier al escritor cubano Norberto Fuentes, quien
asegura lo siguiente: “En Chile tuvieron la idea y en Cuba se
perfeccionó. El departamento América, la DGI, e incluso el
Ministerio de Defensa Cubano, colaboraron con los chilenos
para conseguir las armas de guerra”.
Cuando se habla de guerra, obviamente estamos hablando de
una “guerra civil”, vale decir que esta iniciativa del
ahora honorable diputado Teiller y futuro ministro en un
eventual gobierno de Bachelet, tenían como objetivo directo “la
muerte de otros chilenos que no pensaban como ellos”
Esto, porque finalmente el régimen de Castro aceptó colaborar
con los terroristas chilenos. Experimentados oficiales cubanos
estuvieron a cargo de la adquisición y el traslado del
armamento hacia las costas chilenas en el carguero “Río
Najasa”.


Pero si los cubanos aportaron su vasto conocimiento en
operaciones encubiertas y la mayor parte del arsenal, la Unión
Soviética y otros países socialistas entregaron los fondos e,
incluso, parte menor del armamento.
Con un costo total estimado en US$ 30 millones, la más osada
y secreta acción del PC hasta entonces habría obligado
a Gladys Marín a viajar reiteradamente a Moscú en busca de
recursos acompañada de una delegación de la dirección
interna y de altos mandos del FMR radicados en Europa.
Las toneladas de explosivo plástico T-4 -fabricado
exclusivamente en Checoslovaquia- y los lanzacohetes RPG-7
rusos encontrados posteriormente confirman que detrás de
Carrizal Bajo hubo una paciente recolección de armas de
distinto origen. De todo ello se encargaron los cubanos.


La historia de cómo se montó la operación se habría iniciado a
principios de 1985. Según un ex comandante del FMR, el apoyo
cubano para llevarla a cabo se consiguió en La Habana,
durante un encuentro regado con mojitos entre el
general Alejandro Ronda -jefe de la división de Tropas
Especiales del ministerio del interior cubano- y el
propio Guillermo Tellier, alias “Sebastián Larraín”, jefe de la
comisión militar del PC, apodado también “El Príncipe”.
El primer eslabón de la cadena lo constituyó el general Patricio
de la Guardia, en ese entonces jefe del Estado Mayor del
ministerio del interior cubano, Minint. “Las gestiones en
Vietnam para adquirir las armas de origen norteamericano las
hizo De la Guardia”, asegura Norberto Fuentes, quien
perteneció a la nomenclatura de La Habana y fue amigo de De
la Guardia antes de asilarse en Estados Unidos.


Hermano gemelo de “Tony” -el legendario ranger de Castro-,
Patricio se encargó de una transacción que constituiría el
grueso del cargamento. Sin embargo, el general cubano no
realizó esas gestiones específicamente para el FMR
chileno. “Él se hizo cargo, a mediados de los años ’70, de las
negociaciones para que Vietnam le cediera a Fidel Castro gran
cantidad de armamento abandonado por los estadounidenses
para la guerrilla latinoamericana. De allí provino la mayoría de
las armas de Carrizal”, relata el ex colaborador del
departamento América, Jorge Masetti.
Documentos desclasificados recientemente por los
norteamericanos confirman la tesis de Masetti. En un informe
secreto del Departamento de Estado referente a Carrizal, se
consigna; “Hanoi no ha vendido a comerciantes privados las
armas norteamericanas capturadas. Ellas aparecieron en Cuba
como abastecimiento para la guerrilla regional”.
Tiempo después, el coronel Roberto Márquez, jefe de la unidad
operativa de Tropas Especiales, y otros oficiales del comando
de elite dieron inicio a varias maniobras en la costa norte de
Cuba. “Los hombres de Ronda esperaron las condiciones más
parecidas al mar chileno para entrenarse”, relata el escritor
Norberto Fuentes.


Desembarco En Carrizal
A mediados de 1985 el FMR inició la búsqueda de una franja de
litoral que reuniera las condiciones necesarias para el
desembarco, específicamente en las costas del norte del país.
Los frentistas Claudio Molina Donoso, Alfredo Malbrich,
Abelardo Moya, y el jefe directo de la operación, Orlando
Bahamonde, más conocido como “Pedro”, recorrieron la costa
chilena desde Antofagasta a Valdivia, esperando encontrar el
sitio preciso para ingresar el armamento.
Alfredo Malbrich recuerda al respecto: “Habían algunos lugares
que no daban la profundidad, porque había que acercarse con
el barco lo más posible a la costa. Tenía que ser
necesariamente una playa profunda”. Finalmente, el grupo
centro su atención en la zona comprendida entre Caldera por el
norte y La Serena por el sur. Un área vasta en territorios, con
escasez de pobladores e infinidad de caletas próximas a la
carretera Panamericana.
Mediante fotos y mapas se determinó que las playas más
seguras y aisladas eran las aledañas a Carrizal Bajo. Con estos
antecedentes, en octubre de 1985, se decidió que el primer
desembarco sería en Caleta Corrales. “Ahí se me entrega la
tarea de volver a Santiago y comprar las parcelas donde
construiríamos los barretines para guardar las
armas”, dice Abelardo Moya, en ese momento encargado
militar del FMR en la zona sur de Santiago. “A través de avisos
del diario compramos alrededor de cuatro o cinco parcelas y
para mantener la normalidad trasladamos a algunos
voluntarios a vivir en ellas”, agrega.
En tanto, Claudio Molina Donoso, “el Rucio”, fue el encargado
de buscar piques mineros para esconder las armas en forma
provisoria. Entre noviembre y diciembre del 85, Molina
seleccionó cinco minas, las que además debían funcionar con
una fachada, es decir, con cierta legalidad.
Claudio Molina
Claudio Molina precisa que”eso significaba que afuera de los
piques poníamos a dos viejitos pirquineros que sacaban oro, o
lo que fuera, porque tenían que demostrar que estaban
trabajando”.
Con los dineros provenientes del apoyo europeo, más los
obtenidos en algunos asaltos bancarios los frentistas
compraron y arrendaron inmuebles, organizaron casas de
seguridad, pagaron pasajes de avión y contrataron albañiles,
marineros y cuidadores.
En el norte las operaciones eran dirigidas por “Pedro” desde
una casa arrendada en Vallenar. Además, en el subterráneo de
otra propiedad en Huasco, se construyó un espacioso barretín
para guardar provisoriamente las armas e instruir a varios de
los participantes en la operación. Estos se sumaban aun tercer
barretín que se ubicaba junto a la carretera, bajo la posada
“Árbol de Marañon”.
Los frentistas adquirieron además las goletas Chompalhue y
Astrid Sue, 16 vehículos -incluido un camión Cisterna- botes de
goma, generadores, y sofisticados equipos de radio y
navegación, más los permisos para montar en la zona varias
empresas de fachada. Al sur de Carrizal, en la Herradura, se
estableció el centro de apoyo para el desembarco guardándose
allí botes de goma, motores fuera de borda y equipamiento
marino. El costo de estos aspectos operativos y logísticos
habría alcanzado los US$ 4 millones.
En octubre, el biólogo marino Víctor Fernández creó junto
a Alexis Texier la empresa de cultivos marinos “Chungungo
Ltda”. Ambos frentistas, junto a Vilma Olivares y dos
pescadores, iniciaron legalmente las actividades de esta
empresa de fachada que se ubicó en Caleta Corrales.
La entonces alcaldesa de Carrizal, Magaly Salinas, recuerda al
respecto: “No había nada que los delatara que no fueran más
que cultivadores de ostiones. Se notaban personas muy
educadas y recuerdo que había una chica con ellos, Vilma, que
tuvo mucho acercamiento con la gente, era una niña muy dulce
y encantadora”.
De aspecto dulce y “con una familia que había sufrido
persecuciones políticas”, Wilma Olivares participó desde joven
en acciones armadas. Junto a su pareja, Víctor Fernández,
habían llegado a Carrizal “siguiendo su sueño de cambiar a
Chile”.
En febrero de 1986 también comenzó sus actividades en pleno
centro de Vallenar una segunda firma denominada “Productos
del Mar”, dedicada a comercializar algas marinas. Esta
empresa estaba dirigida por Diego Lira y Sergio Buschmann,
alias “el Pelado” o “don Ricardo”.
Estas “empresas” permitieron destacar en el lugar en forma
permanente a numerosos militantes que simulaban ser
algueros. Buschmann empezó a comprar huiros y mariscos,
los que acopiaba en una bodega de Carrizal y luego vendía en
Caldera. Así se justificaba el constante desplazamiento
vehicular hacia la perdida caleta.
Aunque la comunicación entre ambas era constante, las
empresas de La Herradura y Corrales pretendían no conocerse
y disciplinadamente se dedicaban a sus trabajos. Además, eran
generosos; compraban algas, entregaban agua e incluso
colaboraron con luz a la población.
Aníbal Niedblasky, un audaz chofer del frente conocido como
“Fitipaldi” recuerda: “Íbamos donde los Huiremos, y les
llevábamos víveres. Estuvimos un buen tiempo preparando el
terreno, al final ya nos conocían todos”.
En algunos casos el nexo con los pobladores fue demasiado
estrecho. Sergio Buschmann había entablado amistad con la
propia alcaldesa Magaly Salinas, invitándola a cenar, e
intentando con ella negocios que finalmente se frustrarían.
Aferrados a una rígida compartimentación los frentistas solo se
nombraban por sus apodos. Como medida de seguridad,
debían saber solo lo necesario.
Pablo Flores, fue uno de los frentistas encargados del
desembarco: “Cuando yo ingreso a Carrizal, lo hago en la
madrugada y con la vista vendada. En mi grupo éramos tres y
nos dividíamos en turnos para hacer guardia y dormir. Nuestra
organización corría con la alimentación y el vestuario, que nos
llegaba a través de botes”.
Desde Cuba y provisto de un
pasaporte falso llegó en enero de
1986 Juan de Dios Márquez, alias
“el Pollo”. El asumió como jefe
de vigilancia en
Corrales: “Mandábamos a
algunos de nuestros trabajadores
a conversar con los huiremos del
sector. Llevaban una botella de
vino o de pisco y se ponían a
conversar con ellos, y eso nos
permitía obtener información
sobre lo que pensaban o lo que sabían de nosotros, porque
después de unos tragos la gente se suelta. Eso formaba parte
también de la seguridad misma”, dice Márquez.
Abel Rojas fue el huirero que más trago tomó a cuenta del
frente. Estaba feliz con “don Ricardo”, quien les suministraba
agua y les pagaba más que otros compradores por el precio del
huiro, “Incluso para vísperas de pascua él nos hizo un
préstamo”, recuerda Rojas.
A pesar de su fachada de huireros los frentistas se dedicaban
principalmente a probar sistemas de comunicación y
navegación, practicaban buceo y recibían instrucción en
guerrilla urbana. Cantaban, tocaban la guitarra y además se
fotografiaban, suponiendo tal vez que allí estaba la semilla de
un triunfador ejército revolucionario.
No imaginaban que esas fotos más tarde serían su
perdición: “No debían haber tomado esas fotos. Y esa era una
recomendación que incluso la teníamos nosotros como partido
para nuestro trabajo clandestino”, protestaba el ahora
honorable diputado comunista Guillermo Teillier.
Por las noches los frentistas captaban regularmente mensajes
radiales cubanos encriptados que descifraban con un código
especial. Todas estas operaciones eran cuidadosamente
supervisadas por “Pedro”, uno de los jefes del frente, cuya
verdadera identidad -Orlando Bahamonde- solo pudo ser
conocida hasta hace poco tiempo: “De las pocas veces que me
junté con él recuerdo que era muy bueno para comer, un
sibarita, pero a la vez un tipo muy inteligente y muy hábil”,
reconoce el propio Teillier, alias “Príncipe Sebastián”.
El 3 de diciembre de 1985, cubanos y chilenos reunidos en La
Habana finalmente determinaron que el primer desembarco se
realizaría el día de año nuevo.
Los mejores hombres de Fidel Castro, encabezados por el
general Alejandro Ronda, se abocaron de lleno a la arriesgada
misión; “El barco salió de Cuba y dio toda la vuelta al mundo,
llegando incluso a Asia, como forma de despistar a la
Inteligencia norteamericana”, señala el escritor Norberto
Fuentes.
Pero entre las celebraciones de fin de año, la operación se vio
frustrada al perderse el bote que llevaba a los jefes del frente
hasta la Chompalhue, que ya había zarpado de Caldera y que
debía encontrarse en aguas internacionales con el mercante
cubano. Hubo un segundo intento, pero la impericia, unida a un
mar tempestuoso hizo zozobrar a un bote Zódiac y casi mata a
sus tripulantes. Las críticas apuntaron inmediatamente
contra Alfredo Malbrich y Gerardo Alvear, el improvisado
capitán de la Chompalhue.
Los pasos siguientes fueron revelados por un informe de la
CNI fechado en noviembre de 1986. “Con posterioridad al
desembarco frustrado, “Pedro” decidió enviar a Alfredo
Malbrich nuevamente a Cuba para coordinar una segunda
operación, viajando el nombrado con fecha 8 de enero de 1986
para regresar el día 25 del mismo mes, decidiéndose entonces
la realización del primer y efectivo desembarco de armas en
Caleta Corrales para mediados de mayo”.
El éxito de la misión dependería ahora de un Ingeniero en
navegación llamado Manuel Santana. Él se haría cargo de la
Chompalhue. En tanto, el equipo en tierra comenzó a preparase
para el nuevo intento. Las decenas de voluntarios eran
trasladados secretamente desde Santiago, en camionetas y
vehículos cerrados hacia el norte del país. El honorable
diputado PC Guillermo Tellier recuerda: “Debe haber habido un
centenar de personas trabajando allí. Eran gente de todos
lados, que salían de las poblaciones, que se reclutaban en las
protestas, de las juventudes comunistas, en fin, eran gente con
una tremenda disposición para una acción que era altamente
riesgosa”.
El 23 de mayo la goleta Chompalhue zarpó finalmente desde
Caldera. A la tripulación se unieron Alfredo Malbrich y otros
tres rodriguistas especializados en navegación y
comunicaciones. El barco cubano con el general Ronda se
aproximaba nuevamente a las costas chilenas. El encuentro
entre ambas naves estaba programado para las 11 de la noche,
aprovechando las ventajas de la oscuridad. Al atardecer de su
segundo día de navegación la Chompalhue llegó a las
coordenadas establecidas y comenzó la espera del carguero
cubano “Río Najasa”.
Manuel Santana: “Le digo a Alfredo (Malbrich) que faltaban
como dos horas para el encuentro, y él se paseaba como león
enjaulado. Increíblemente, justo como a los dos horas, en el
borde del horizonte, comenzamos a divisar el barco”.
Luego de cuidadosas maniobras la Chompalhue se arrimó al
“Río Najasa”. La maniobra resultó perfecta iniciándose la
noche del día 24 la inmediata estiba de las armas,
perfectamente engrasadas y envuelta en plástico. En una labor
que duró casi 12 horas, el pesquero chileno almacenó en sus
bodegas y cubierta unas 35 toneladas de armas.
Siguiendo rigurosas instrucciones los chilenos tuvieron
escaso contacto con la tripulación cubana. Terminada la
descarga los frentistas se aprestaron a volver a Caleta
Corrales. Para enfrentar un posible ataque en el mar, estaban
premunidos de fusiles M-16, ametralladoras y lanzacohetes.
Pero el viaje de regreso deparaba nuevos riesgos. Mario
Vega era uno de los tripulantes de la Chompalhue aquel
día: “Íbamos de vuelta, cuando de repente le digo a Malbrich
que a lo lejos se veía algo parecido a un buque de guerra. Él
me dice que no, que era imposible. Entonces me hacen subir a
un mástil y veo que sí, efectivamente era un buque de guerra.
No lo podíamos creer”.
Ese buque de guerra era en realidad un destructor de la
Armada, como se confirmó después. Los frentistas evaluaron
sus opciones. No había muchas.
Alfredo Malbrich: “Nos preparamos para lo peor, porque que
más podíamos hacer, no teníamos ninguna posibilidad. Yo
pregunté en un momento si podíamos cambiar de rumbo, pero
eso se descartó porque hubiera aumentado las sospechas.
Además, teníamos un acuerdo de orden moral, por así decirlo,
y era que por ningún motivo entregábamos el barco cargado
con armas. Por lo menos teníamos con que defendernos o en
último caso había que hundirlo si nos iban a detener”.
Malbrich
Manuel Santana agrega: “Fue como una hora de una tensión
increíble. Se habló incluso de un abordaje, pero el nuestro era
un barco tan chico que ni siquiera hubiéramos llegado a la
altura d Malbrich e la borda del otro buque, entonces como
podíamos abordarlo?, y más aún, estando arriba, que
hacíamos? Era peor que lo de Prat. Fue una idea loca que nos
duró muy poco. La decisión final fue hacerse los tontos y
seguir navegando”.
Sorpresivamente el buque de la Armada, que se había acercado
peligrosamente a la Chompalhue, sin mediar comunicación
alguna continuó el rumbo de su navegación. Los rodriguistas,
que se habían alistado para el inminente combate, se sintieron
aliviados. Sin otros contratiempos la embarcación siguió viaje
con su preciada carga, arribando finalmente a Caleta
Corrales al anochecer del día 25 de mayo.
(Continúa y finaliza en la edición de mañana)
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MÁRTIRES DE LAS FF.AA. DURANTE EL GOBIERNO MILITAR







En esta edición de Agosto, recordamos con toda solemnidad un hecho terrorista ocurrido el 30 de Agosto de 1983 y que inmoló a un Mayor General del Ejército de Chile, junto a su conductor y escolta, que también se sumaron a la larga lista de mártires de nuestras Fuerzas Armadas de Orden y Seguridad, a manos de delincuentes subversivos.
Despierta Chile rinde su homenaje y postrer tributo a los siguientes miembros del Ejército de Chile:
- MAYOR GENERAL CAROL URZÚA IBAÑEZ (Q.E.P.D.)
- CABO 1° CARLOS H. RIVEROS BEQUIARELLI (Q.E.P.D.)
- CABO 2° JOSÉ DOMINGO AGUAYO FRANCO (Q.E.P.D.)
Asesinados por una acción terrorista del MIR, realizada el 30 de Agosto de 1983.
 
El General Carol Urzúa Ibañez , nació en Parral el 7 de febrero de 1926, ingresando a la Escuela Militar en 1941, y egresando en 1944 como Oficial del Arma de Ingenieros. Cumplió destinaciones en el país y en el extranjero.
Tras su retiro de la Institución fue nombrado Intendente de la Región Metropolitana de Santiago, cargo en el que se desempeñaba al momento de su asesinato.
Estaba casado con María Eliana Scheggia Sánchez, tuvo dos hijos, los que al momento de su muerte tenían 15 y 17 años de edad.
Carlos Manuel Riveros Bequiarelli , Cabo 1º de Ejército, tenía 30 años de edad, pertenecía al Arma de Caballería Blindada y estaba destinado a la Central Nacional de Informaciones (CNI).
José Domingo Aguayo Franco, Cabo 2º de Ejército, tenía 34 años, pertenecía al Servicio de Transportes, y estaba destinado a la Central Nacional de Informaciones (CNI).
Autores del atentado: Miembros de la Fuerza Central del Movimiento de Izquierda Revolucionario. Se logró la detención de Jorge Palma Donoso, Susana Capriles Rojas, Rosa Farías Ogas, Carlos Araneda Miranda y Hugo Marchand Moya. Otros autores materiales del asesinato se asilaron en la Nunciatura Apostólica: Pamela Cordero Cordero, Elba Duarte Valle, José Aguilera Suazo y Jaime Yovanovic Prieto.
Descripción del Atentado: El día 30 de agosto de 1983, a las 08.55 horas, desde su domicilio, salió el General Urzúa en su automóvil, conducido por el CB2. (E) José Aguayo Franco y en el que también viajaba su escolta, CB1. (E) Carlos Rivero Bequiarelli.
El vehículo abandonó el antejardín de la residencia, situada en la calle La Cordillera Nº 6948 y viró hacia el sur, en dirección a la Avda. Apoquindo, distante aproximadamente veinticinco metros. Al llegar a la intersección, un grupo de sujetos que estaba oculto en una camioneta Chevrolet LUV y que simulaban estar en panne, más dispersos en las inmediaciones, abrieron fuego cruzado contra el automóvil del General Urzúa, con fusiles AKA, FN-FAL y subametralladoras.
El vehículo del Intendente recibió 62 impactos de bala, falleciendo en forma inmediata el General Carol Urzúa, su conductor, el CB2° José Aguayo y su escolta CB1° Carlos Rivero.
En el libro "Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación", tomo ll, pág. 675 y 676, se lee textualmente lo siguiente:
"Los antecedentes permiten concluir que se trató de un atentado terrorista, donde los autores obraron sobre seguro, impidiendo cualquier defensa de las víctimas ante la agresión. A la Comisión le asiste la convicción de que el Mayor General® Carol Urzúa Ibáñez, el Cabo 1º Carlos Manuel Riveros y el Cabo 2º José Domingo Aguayo, fueron víctimas de una violación de sus derechos humanos, cometida por los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionario.
 

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HISTORIA QUE LA IZQUIERDA NO DESEA RECORDAR, NI LA DERECHA TAMPOCO



DIARIO EL SUR  AGOSTO DE 2000

Historia de un ASESINATO 
El 30 de agosto de 1983 el intendente de Santiago Carol Urzua salió de su domicilio rumbo al trabajo. En el auto le esperaban su chofer y su escolta. El auto avanzó unos treinta metros desde la residencia del oficial de ejército. Eran las 09:05. El semáforo dió la luz roja y el auto se detuvo. En ese momento un grupo de fusileros apostados en la vía pública dispararon sus armas. Sesenta y dos impactos de bala, mataron al intendente, al chofer y su escolta.
Me comentaron una vez que cuando los policías abrieron el auto, un río de sangre contenido se desbordó hacia la calzada, como si toda la vida de los hombres muertos se hubiera escapado de un golpe aquella mañana que mataron a Carol Urzúa, el militar que jamás hizo mal a nadie y cuya única razón para el ajusticiamiento fue su calidad de general de Ejército y su papel de autoridad del gobierno de la época.
Los fugados fueron eficientes en la huida. El 16 de enero de 1984, en una calculada maniobra irrumpieron armados en la Nunciatura Apostólica. Aún estaba fresco el recuerdo de la mediación papal en el conflicto con Argentina y el grupo jugó su mejor carta, originando un conflicto que les tuvo alojados en la sede diplomática por 82 días, hasta que el 7 de abril, acompañados por el nuncio, enfilaron en un auto rumbo al aeropuerto. Dos partieron a Bélgica y otros dos a Ecuador.
En el juicio abierto por la fiscalía militar se condenó a cinco personas que participaron en otras tareas del atentado. Dos cumplieron la pena normalmente, otros tres fueron indultados por el gobierno de Patricio Aylwin que conmutó la pena de presidio perpetuo por la de extrañamiento, en el proceso de perdón colectivo que dicho mandatario practicó para todos los condenados por hechos de sangre cometidos contra carabineros y militares, incluidos los terroristas que participaron en el atentado al entonces Presidente Pinochet, en el que perdieron la vida varios de sus escoltas.
Uno de los fusileros, que a su llegada a Bélgica reivindicó el atentado para el MIR y regresó clandestinamente a Chile, murió en un enfrentamiento con Carabineros durante un control de rutina, en la comuna de La Pintana, el 1 de diciembre de 1993, tras extraer de sus ropas una pistola PPK, con la cual hirió de gravedad a un cabo. Otro fue detenido recientemente en Italia, por una orden de captura internacional, pero fue liberado inmediatamente, entre otras razones porque el homicidio del intendente fue considerado ''político'' y porque no existe tratado de extradición con nuestro país. En suma, los autores directos del asesinato del intendente continúan libres, tal como los otros que en democracia mataron al senador Jaime Guzmán y huyeron en un helicóptero desde la cárcel de Alta Seguridad.
La familia del intendente asesinado sabe que no habrá justicia para el crimen del jefe de familia. Lo han aceptado como muchas familias de militares y carabineros cuyos seres queridos han muerto a manos de la violencia política. Italia liberó al victimario del intendente Urzúa y pide la extradición de los generales Contreras e Iturriaga Neumann por el atentado a Bernardo Leighton en Roma.
Me queda una duda: ¿acaso las vidas humanas tienen distinto valor, dependiendo del lado en que está el sujeto?
Waldo Ortega Jarpa

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LA INFORMACIÓN QUE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA DESEAN OLVIDAR

  ATENTADO GENERAL CAROL URZUA IBAÑEZ.

Por: R.U.S.
A nuestros mártires no podemos olvidarlos y el día de hoy 30 de Agosto del 2013 se conmemoran 30 años del alevoso asesinato del Gral. Carol Urzua Ibáñez y sus escoltas por un grupo terroristas del “MIR”, los cuales después de ser detenidos salieron favorecidos con indulto por el Presidente Patricio Aylwin A. El beneficio otorgado a estos asesinos fue al extranjero, no obstante que todos cumplían penas de Presidio Perpetuo. Nadie del actual gobierno recuerda este hecho, ni tampoco los grupos que se favorecieron con el Gobierno Militar. Sin embargo nosotros, los que vivimos esa época jamás, sus camaradas, no  lo olvidaremos. Este pequeño recuerdo modesto pero lleno de sentimiento y lealtad para nuestros amigos caídos por las balas asesinas de terroristas del MIR.

EL ATENTADO:

1. Realizado por el Movimiento de Izquierda Revolucionario, “MIR”, el 30 de agosto de 1983, caratulado como causa Rol N° 320-85.

2. Infracción al N° 2 de los artículos 1° y 2° de la Ley N° 18.314 “Sobre Conductas Terroristas” al atentar contra la vida causando la muerte del Intendente de Santiago, mayor general del Ejército (Q.E.P.D.) don Carol Urzúa Ibáñez, del cabo 1° del Ejército (Q.E.P.D.) don Carlos Rivero Bequiarelli y del cabo 2° del Ejército (Q.E.P.D.) don José Aguayo Franco.

3. Infracción al artículo 8° de la Ley N° 17.798, “Organización, Funcionamiento y Ayuda de Grupo de Combate Armado”.

4. Infracción a los números 3 y 4 del Decreto Ley N° 81, “Ingreso Clandestino al País”.

N
NOMBRE
TOTAL CONDENA
PRESO
DECRETO
BENEFICIO
1
Araneda Miranda, Carlos Alberto
P. P,  67 años, 2 días
8 a y 11 m
1380 de 1992
Bélgica
2
Palma Donoso, Jorge
P. P, 105 a, 4 m, 5 d
8 a y 11 m
1384 de 1992
Bélgica
3
Marchant Moya, Hugo Jorge
P. P,  98 años, 6 días
8 a y 11 m
1385 de 1992
Finlandia
4
Capriles Rojas, Susana A.
Sin antecedentes
S/A
No hubo
No tuvo
5
Soto González, Marta Silvia
Sin antecedentes
S/A
No hubo
No tuvo

5. Respecto de Susana Alejandra Capriles Rojas y Marta Silvia Bernardita Soto González recibieron condenas menores por su participación como “ayudistas” de José Palma Donoso y de Carlos Alberto Araneda Miranda, respectivamente.

6. En fojas 987 rola Resolución del II Juzgado Militar de Santiago que decreta sobreseimiento parcial y temporal a los reos rebeldes Elsa Duarte Valle, Jaime Jovanovic Prieto y José Héctor Aguilera Suazo.

7. Las mismas personas, más Pamela del Carmen Cordero Cordero se asilaron fuertemente armadas en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en Santiago.

8. En Sentencia N° 370 de 28 de noviembre de 1986 dictada por el II Juzgado Militar de Santiago, fojas 1099 vuelta, se lee: “(...)se encuentra legalmente acreditado en autos, que en el transcurso del mes de Mayo de 1983 la Jefatura del Proscrito Movimiento de Izquierda Revolucionario, decidió el “ajusticiamiento” del Mayor General del Ejército Carol Urzúa Ibáñez que en esos momentos ocupaba el cargo de Intendente de la Región Metropolitana....(...)” Por razones desconocidas, el juzgado no amplió su jurisdicción al Secretariado General de este movimiento subversivo terrorista el que, como es sabido, su Secretario General era en esa época, como ahora, Andrés Pascal Allende, quien no ha sido requerida por tribunal alguno y, aparte de mantener negocios y empresas en Cuba, actualmente vive en Chile dedicado al activismo político poblacional y docencia siendo actualmente Vicerrector de la Universidad de ARCIS. Ni el Estado, ni el Ejército, ni los familiares de las víctimas lo han querellado.

9. Del mismo modo, no han sido querelladas las personas que se asilaron en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en Santiago.

10. Total impunidad para estos asesinos, no por responsabilidad de ellos, sino por la desidia de la Justicia que los juzgo en su oportunidad. 

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jueves, 29 de agosto de 2013

DEL BLOG DE HERMÓGENES



El Primer Capítulo de mi Nuevo Libro

Aunque no sé si se dividirá en capítulos. En todo caso, el material está. La cosa es ordenarlo. La obra se titula “¡Felices 40 Años!” Título desafiante para una izquierda que ha demonizado la fecha de la salvación de Chile. Es que conmigo “no se la va a llevar pelada”.

El material, como dije, ya está. Pero lo más difícil de un libro es la corrección. Eso me lo enseñó una vez el crítico literario Ignacio Valente, seudónimo del sacerdote del Opus Dei, José Miguel Ibáñez. “Los escritores chilenos no corrigen suficientemente”, recuerdo que me comentó, “porque gran parte de la calidad de un libro proviene de la revisión después de terminado”.

Entonces, este libro, de estar, estará, pero, por ahora, no suficientemente revisado. La cosa es que exista como tal el día 11 de septiembre, la segunda fecha más importante de la historia de Chile y, si me apuran, LA más importante, porque sin el 11 seríamos otro modelo de sociedad, con partido único, “dictadura de clase” (que es el nombre inventado por los comunistas para el régimen en que quienes manden sean sólo ellos); con pobreza igualitaria y generalizada y sin siquiera libertad para salir del país. En resumen, otra Cuba.

El 18 de septiembre de 1810 no nos libró de algo tan grave, pues implicaba sólo pasar, de ser colonia, a nación independiente. O, en rigor, definió si íbamos a depender de España o íbamos a tener directamente un monarca, Fernando VII, pero siendo una nación aparte y regida por autoridades propias. Porque la Primera Junta de Gobierno reconoció su sometimiento al Rey, si bien no a la nación ibérica. Pero el modelo de sociedad no iba a cambiar. En cambio, la UP sí iba a cambiar el modelo de sociedad. Íbamos a pasar, de ser una de hombres y mujeres libres, individuales y diversos, a otra dictatorial, centralizada e igualitaria a la fuerza.

Bueno, si el 11 este libro está en librerías, óptimo; si no, pero por lo menos está ya impreso, aceptable; y si todavía sigue en el computador ¡qué le vamos a hacer! Pero de que va a estar, va a estar. Los mantendré informados.

El hecho es que hasta ahora el advenimiento de los 40 años está siendo algo así como un desastre para los que tienen las mismas ideas que yo. El predominio sin contrapeso de la versión de la izquierda en los medios más masivos le permite ir ganando la efeméride “por paliza”.

Anoche, por ejemplo, vi en la televisión a Ricardo Lagos y se refería al Gobierno Militar como uno que degollaba personas. Probablemente una mayoría de nuestra opinión pública concordaría con esa descripción. El único problema es que es falsa. El famoso caso “degollados” sucedió no sólo al margen de toda voluntad del Gobierno Militar, sino en contra de la misma, en abril de 1985. El Ministro del Interior de la época era un respetado abogado civil, Ricardo García Rodríguez, que inmediatamente de saberse el secuestro de tres dirigentes comunistas y del FPMR, dio los pasos para averiguar su paradero.

Se trataba de José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino, que habían sido secuestrados al salir de un colegio que regentaban (curioso: un colegio comunista bajo la “dictadura”. ¿Por qué? Porque ella garantizaba libertad educacional. ¿Cómo pueden llamarla, entonces, “dictadura”? Buena pregunta.)

El hecho fue que el Gobierno pidió a la Corte la designación de un ministro en visita que se abocara al caso, para encontrar a los secuestrados. Pero el Tribunal se demoró en designarlo y los tres aparecieron muertos, degollados.

A la vez, también el Gobierno había demandado de la CNI investigar la situación. Este organismo informó al Presidente y a la Junta, como también al Ministro en Visita designado, José Cánovas Robles, que los presuntos secuestradores pertenecían al Cuerpo de Carabineros. Esto parecía verosímil, porque el FPMR había perpetrado un atentado criminal poco antes, en Concepción, tendiendo una celada consistente en una aparente bomba, en un hotel, la cual, al ser desactivada por personal policial, hizo estallar otra que quitó la vida a uno de los que hacían esa tarea. Se podía suponer que el secuestro era un acto de venganza contra altos dirigentes del grupo terrorista.

Pero el juez Cánovas Robles desconfió de la versión de la CNI. El hecho fue que sólo años después vino a darse cuenta de que ésa era la verdad. En cambio, el Presidente y la Junta se dieron por enterados de ella apenas la CNI se la comunicó a ambos. Y precisamente por haberse inculpado a miembros del Cuerpo de Carabineros, y estar el Gobierno completamente en contra de un acto terrorista como ese secuestro, se pidió la renuncia al representante de Carabineros en la Junta, general César Mendoza Durán, por su responsabilidad de mando en no poder controlar el actuar de subalternos suyos. Finalmente, éstos fueron condenados a cadena perpetua.

Luego, no tuvimos un gobierno que “mandara a degollar gente”, como dijo Lagos. Falsa acusación… ampliamente compartida. Casi todos la repiten hasta hoy.

Pero del triple asesinato derivaron verdades sorprendentes. Como todas las de esas características, han sido silenciadas en Chile. Resultó que uno de los caídos del PC y del Frente era el encargado de los archivos de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago. ¿Cómo había llegado ahí? Había comenzado como chofer y se había ido ganando la confianza de los prelados. Su cargo era clave, porque “archivaba” sus propias versiones de todo lo que sucedía. ¿Saben ustedes de dónde vienen los “Archivos del Cardenal”? De las versiones “archivadas” por un alto jefe comunista y del FPMR.

Esta última condición no es un invento mío: el 28 de agosto de 1986, página A-1, “El Mercurio” publicó la siguiente declaración de un terrorista del FPMR, Alfredo Malbrich Labra, que había sido apresado poco antes:

“El 1° de mayo de 1979 soy detenido por Carabineros en la Alameda Bernardo O’Higgins y trasladado a la Primera Comisaría. Mi esposa concurrió a la Vicaría de la Solidaridad y pone un recurso de amparo en mi favor. Al quedar libre, concurro a la Vicaría, lugar en que trabo amistad con José Manuel Parada, el cual me pide que colabore prestando el teléfono de mi casa como buzón y llevando pequeños recados; posteriormente me pregunta si me gustaría colaborar en una forma más sistemática…”

A partir de ahí Malbrich se transforma en un activo guerrillero del Frente, incluso con participación en el desembarco de armas de Carrizal Bajo. En sus palabras, “para instaurar un gobierno revolucionario marxista-leninista, siguiendo el ejemplo de Cuba y Nicaragua”.

Notable.

Conclusión: Lagos no dijo la verdad, pero probablemente la mayoría de los chilenos comparte su afirmación de que el Gobierno Militar “degollaba gente”. Y la versión de los acontecimientos de entonces manejada por la Vicaría y, por consiguiente, por las autoridades de la Iglesia, era tutelada por un alto jefe comunista y cabecilla de una organización terrorista.
Así se escribe la historia, pero tal vez debería escribirse de otra manera.

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LA AMENAZA DE LA "CALLE"



La amenaza de "la calle"

Orlando Sáenz: "...el mensaje de ahora es: 'las transformaciones que Chile necesita no se pueden lograr con consensos amplios, de modo que ayúdennos a alcanzar las mayorías parlamentarias necesarias para implementarlas institucionalmente..."





El 40º aniversario del movimiento militar que derrocó al Presidente Salvador Allende ha generado numerosas iniciativas de medios de comunicación, centros de estudio y hasta escritores independientes para reconstruir ese trascendental evento y las circunstancias a él asociadas. Aunque varias de esas iniciativas ni siquiera logran disimular la búsqueda de efectos electorales, no está de más resaltar la conveniencia de revisar la historia por aquello de que "el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla".

Quienes vivimos de cerca el aciago período que tornó inevitable lo ocurrido el 11 de septiembre de 1973 sabemos que los mil días de gobierno de la llamada Unidad Popular fueron un infierno que casi destruyó a Chile y que la deuda histórica que nuestra patria contrajo con sus Fuerzas Armadas por su acción libertadora es impagable para un pueblo tan miope y malagradecido como el nuestro. Por eso es que nos preocupa tanto el comprobar que la enorme tergiversación que afecta a ese movimiento militar esté comenzando a producir la terrible condena de repetir el pasado que pesa sobre los pueblos que olvidan o falsifican su historia.

Recuerdo que, en el lapso entre el día de la estrechísima victoria electoral de Salvador Allende y el de su asunción del mando, él y sus colaboradores más cercanos se esforzaron en sostener reuniones con los sectores que sabían adversos, para aquietar sus temores y adormecer sus recelos. Asistí a algunas de esas reuniones y escuché varias veces su invariable mensaje: "Ayúdennos a cumplir institucionalmente nuestro programa, al que nos limitaremos, y eviten así que tengamos que apelar al pueblo movilizado que lo impondrá mucho más allá de esos márgenes". Por supuesto que, aunque lograron el beneficio de la duda, nunca tuvieron otra intención que la de implantar la dictadura del proletariado a como diera lugar, y en la búsqueda obsesiva de ese propósito destruyeron su legitimidad y echaron a andar el reloj inexorable que condujo al 11 de septiembre de 1973.

Por lo demás, conviene especialmente recordar que la intromisión militar en el gobierno de la Unidad Popular se inició casi un año antes del golpe de Estado y a invitación del propio Presidente Allende y que fue durante ese período cuando los militares se convencieron de que su gobierno era incorregible desde su interior.

Como si no hubieran aprendido nada de esa trágica historia, el mensaje de ahora es: "las transformaciones que Chile necesita imprescindiblemente no se pueden lograr con consensos amplios, de modo que ayúdennos a alcanzar las mayorías parlamentarias necesarias para implementarlas institucionalmente, porque, si no, tendremos que imponerlas con la calle y serán mas radicales". La única diferencia con el mensaje de Allende es que lo que entonces era "pueblo" ahora se llama "calle".

Ese mensaje, que ya circula en las tradicionales "pasadas de platillo", no solo es torpe, sino que es extraordinariamente imprudente. El único camino para perfeccionar y profundizar nuestra democracia, en lo que ya existe un amplio consenso, es el de un gran y transversal acuerdo político que opere rigurosamente en el marco institucional vigente. Vulnerar o destruir ese marco lo único que lograría sería transformar el consenso en conflicto y trasladarlo de la lógica dialéctica a la lógica de la fuerza. Y la fuerza, como ya les advirtió el propio senador Escalona, no está con la "calle" y solo responde a la legitimidad que otorga y proviene de la institucionalidad imperante.

Quienes amenazan con la "calle" no ignoran que aluden a una masa sin rostro que, por muchos miles que la compongan, es una ínfima minoría en comparación con los millones de chilenos que quieren seguir progresando espectacularmente en paz, orden y estabilidad. Piensan, no obstante, que esa enorme mayoría es inerte y es comparable con un gran rebaño de corderos que va al matadero sin chistar. A los que así piensan les convendrá mucho que les enseñen lo que fue el paro de octubre de 1972, en que esos corderos le pararon el país por más de seis semanas al gobierno de la Unidad Popular, y no por obra de burgueses del ABC1, sino que por una formidable movilización de trabajadores, estudiantes, camioneros, comerciantes, profesionales, pescadores, etcétera.

En esa fecha seguramente Salvador Allende aprendió que había un pueblo que no era su "pueblo" y que cuando los políticos habían fracasado en la tarea de encauzar el proceso surgieron de la nada los Vilarín, los Cumsille, los Bazán, los Durán, los Fontaine, los León y que ante ellos sus turbas solo servían para gritar y marchar, como la "calle" de hoy.

Sí, va a ser bueno evocar lo ocurrido entre 1970 y 1973, para beneficio de los chilenos que no vivieron esa época terrible y así aquilaten lo que sus padres hicieron en defensa de la libertad y para reivindicar el derecho a progresar en paz, en orden y en prosperidad. Y también será muy útil para los que, de tanto mitificar el gobierno de Allende, se creen ellos mismos el cuento que forjaron para disimular su atroz fracaso. Sobre todo les conviene repasar cómo terminó la aventura de sobrepasar la institucionalidad y chantajear con la "calle".

Orlando Sáenz R.
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