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martes, 29 de diciembre de 2009

COLUMNA ABRAZADA


Entre abrazos

En ese abrazo del 31 a la medianoche, los
humanos nos expresamos cosas tan distintas.
Los más silvestres, los más primitivos,
seguramente ya entonaditos, se desearán buenas
venturas y quizás comiencen de inmediato alguna
aventura poco recomendable. Son los abrazos del
comienzo del carrete, abrazos-pre.
Los afectivos, los sentimentales,
expresarán con abundante sobajeo lo rico que es
tener cerca -demasiado cerca en esos momentos-
a esas personas a las que miran con ojitos
dulces, pero a las que no necesariamente están
dispuestos a comprender. Son los abrazos
latigudos del que saca fuerzas del corazón, pero
no tiene una voluntad muy fuerte que digamos.
Uno que otro, más racional y frío,
abrazará con precaución y deseará éxito, mucho
éxito, mientras piensa en resultados mensurables,
en curvas de producción o en aumentos del lucro.
Le encantará oír esa misma palabra de vuelta,
como santo y seña; como seña y seña, mejor. Son
los abrazos funcionales, porque hay que darlos,
porque quizás surge algún negocio entre los
brazos. Se dan hasta el 10 de enero, si convienen.
Debe haber más tipos, no es cierto, pero
faltan los mejores, los abrazos del cuenta
conmigo para lo que quieras, mientras se le dan
gracias a Dios por la vida, la fe, el trabajo, la
familia, y los proyectos que quizás, con Su
ayuda, puedan cuajar en el año que comienza. Son
abrazos que comprometen en la conciencia y de
palabra.

Gonzalo Rojas Sánchez


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domingo, 13 de diciembre de 2009

PROBLEMA DE ELLOS


Gonzalo Rojas Sánchez

Se están engañando a sí mismos, una vez más, aunque a distintos niveles.

Hay quienes han sostenido estos días que por fin la justicia llegó en el caso Frei Montalva, que ya se estableció la verdad y que ahora sólo queda seguir adelante con el curso normal del proceso para condenar en su momento a los culpables.

Otros han ido aún más lejos, afirmando que la resolución judicial es sólo el comienzo de una investigación que logrará determinar quiénes fueron los verdaderos autores intelectuales. Por cierto, no ha faltado quien –con notable originalidad– ha sugerido que la orden la habría dado el propio Presidente Pinochet.

Se atropellan unos a otros para hablar de magnicidio, de asesinato calificado, de una siniestra conspiración inserta en la sistemática violacion de los derechos humanos. Y la prensa de izquierda dice amén, amén, aleluya.

Pero cuando leen la resolución judicial, ¿no se les cruza ni una sombra de duda respecto de la debilidad de todo lo que ahí se afirma?

Depende. Hay quienes tienen su sensibilidad tan cauterizada, que borran de inmediato toda posibilidad de error en el juez a cargo de la causa: si es contra el gobierno militar, es bueno. Si los hechos no calzan con la teoría, peor para los hechos, decía Lenin.

Otros, algo más sensibles, quizás dudan, pero animan igual a seguir adelante con el proceso, convencidos de que el caso se irá haciendo más fuerte, que sea quien sea el presidente futuro de Chile, ninguno exigirá auténtica seriedad en la investigación. Creen que el juez ha marcado de modo muy conveniente la cancha como para que resulte obvio que el nuevo mandatario –cual Aylwin frente a la amnistía– se sentirá inclinado a animar al poder judicial a llegar hasta las últimas consecuencias, es decir a configurar, sí o sí, el delito hoy anunciado.

Así vamos retrocediendo en Chile; así se va llegando hasta gruesas zonas dominadas por la neblina del autoengaño, climas que poco tiempo atrás eran difíciles de imaginar.

VivaChile.org © 2009

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jueves, 10 de diciembre de 2009

RECORDANDO: LAS DOS MANOS LLENAS


GONZALO ROJAS

Desde el Once de septiembre de 1973 y hasta ayer día 10 de diciembre de 2006, se han contado 33 años y pocos días. El período muestra la misteriosa paridad de dos porciones de dieciséis años y medio cada una. Augusto Pinochet Ugarte sirvió a su país la primera mitad de ese tercio de siglo desde el poder; y la otra mitad, lo sirvió desde el dolor.
A nadie se le ha dado privilegio igual en la Historia de Chile; nadie ha podido en nuestra Patria irse de este mundo a encontrarse con el juicio de Dios con ambas manos, la de las realizaciones y la de la purificación, tan llenas de logros.
Augusto Pinochet fue el Presidente del siglo XX. Asumió el poder sin buscarlo y en las peores condiciones posibles, lo ejerció en las más difíciles circunstancias, lo conservó contra toda amenaza para darle seguridad a Chile y lo entregó oportunamente, en perfecto cumplimiento de sus propias promesas.

El Presidente Pinochet, de la mano de las Fuerzas Armadas y con el apoyo leal de sus colaboradores civiles, ganó una guerra y evitó dos. Le ganó a Brehznev, a Castro y a Guevara (muerto y todo, cuánto influía y cuánto sigue pesando con su odio) al MIR, al PC y al PS, a todos juntos. Le ganó a la inflación, a la miseria, al estatismo, a la mortalidad infantil, a la inseguridad en las calles y en el trabajo. Y, con la misma prudencia, evitó dos veces que naciones hermanas perfectamente conscientes de la precariedad de nuestra situación interna aprovecharan esos momentos para mutilarnos.
Pero, ah los derechos humanos. Ya está bien de retórica repetitiva: hablemos claro y fuerte sobre el tema, definamos posiciones a fondo. ¿Ha habido alguien que los haya defendido más extensamente y con más provecho en la Historia de Chile? ¿Ha existido otro Presidente que pueda decir que ganó una guerra terrible con menos de 3 mil muertos y evitó otras dos, que pudieron costar cientos de miles? ¿Los 16 millones de chilenos que hemos podido vivir sin el marxismo de 40 años que nos esperaba, seremos algún día conscientes de que era imposible darnos esa libertad sin ganar una guerra? ¿Y los miles y miles de nacidos que lograron sobrevivir gracias al agua potable y al alcantarillado, a la protección de la maternidad y a la correcta nutrición? ¿Esos, no son acaso humanos que han podido ejercer su derecho fundamental a la vida gracias a Pinochet?
Búlgaros, húngaros, camboyanos, rusos, polacos, alemanes orientales, cubanos, angoleños, vietnamitas, norcoreanos, chinos, albanos, rumanos, checos, ukranianos, eslovacos, yugoeslavos, lituanos, estonios, letones, mozambicanos, pueblos todos de la periferia de la URSS y tantas otras naciones subyugadas por el marxismo: Cuánto anhelasteis, quizás sin saber que existía, por alguien como Augusto Pinochet Ugarte.
La otra mano, la que se ha ido llena de la purificación por el dolor, ha tenido que ser aún más fuerte. Nadie ha recibido más odio en el mundo entero durante 33 años que Augusto Pinochet, en especial en los últimos 16 y medio, porque quien odia teme al poder y se goza en la debilidad de su víctima. Pero todo lo que ese odio ha cargado mortalmente en el corazón de quienes lo han usado, es polvo de oro en la mano que lo recoge con mansedumbre.
Y así vivió el Presidente Pinochet esta segunda mitad de su servicio a Chile: consciente siempre de que el dolor era purificación de sus faltas y un nuevo y misterioso aporte a la Patria. Acosado y siempre sereno; perseguido y siempre tranquilo; nunca humillado, nunca denigrado, siempre enaltecido en su dolor.
Que ese sufrimiento hoy trasladado a su familia, a sus colaboradores y a millones de admiradores en Chile y en el mundo entero, se convierta ahora en músculo y cerebro de nuevos servicios a la Patria y a sus gentes. Sin odio, con mansedumbre y generosidad. Es un compromiso de honor para decir también con nuestras vidas: misión cumplida, como la suya Presidente.
Augusto Pinochet Ugarte, Presidente de Chile, Comandante en Jefe del Ejército, sirvió a su Patria con el poder y con el dolor.

Gonzalo Rojas Sánchez



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jueves, 3 de diciembre de 2009

Columna personalizada


Para aclarar errores

Lo que parecía sólo una legítima
confrontacion de ideas, se ha convertido en una
auténtica campaña, bastante personalizada.
Desde que en TVN la senadora Evelyn
Matthei se pronunciara a favor de la presencia de
parejas homosexuales en la franja piñerista,
acompañó su postura de un decidido afán
descalificatorio de la posición conservadora. Lo
hizo en su entrevista en La Tercera, a
continuación en su aparición en El Mercurio y,
finalmente, el domingo recién pasado, en sus
declaraciones a La Nación.
Todo legítimo, pero todo duro, y, sobre
todo, varios errores importantes.
¿Qué es lo que no ha logrado entender la senadora Matthei?
En primer lugar, qué buscaba Jaime
Guzmán. Según ella, lo que caracterizó al
fundador de la UDI fue el combate a la pobreza.
Esa era ciertamente una de las dimensiones
presentes en los afanes de Jaime, pero encuadrada
en algo mucho más exigente y alto: la libertad,
la seguridad, el progreso y la justicia, de
acuerdo a una concepción trascendente de la
persona humana, de neta raíz iusnaturalista
cristiana. En este caso, la senadora se equivoca
por sustracción, lo que no resulta sorpresivo,
considerando lo poco y nada que pudo conocer de
primera mano la doctrina guzmaniana.
En segundo lugar, ella se pierde al
pensar que desde el conservantismo se pretende
hacer de la UDI un movimiento religioso. Si algo
repudian los conservadores con fuerza -tal como
lo hizo el mismo Guzmán- es el clericalismo, la
indebida intromisión de la religión en la
política. Pero, por otra parte, si algo quieren
conservar a fondo es la inspiración cristiana de
la UDI, contenida en su Declaración de
Principios. Para entender esa diferencia es que
el profesor Enrique López expuso en Punta de
Tralca. La pena es que cuando comenzaba su
intervención, la senadora Matthei hacía abandono
del salón.
Y, finalmente, doña Evelyn supone que el
cristianismo deja de ser respetuoso si desde su
inspiración se considera la unión de homosexuales
como contraria a la naturaleza. Desconoce la
senadora la distinción entre el respeto a las
personas y la calificación de los actos que ellas
realizan. El cristianismo no es una jalea
insustancial, sino la religión del que no está
conmigo esta contra mí, del que sea vuestro sí,
sí y vuestro no, no, del no puedes servir a dos
señores. Acoje, pero lo hace para decirnos no
peques más.
Por eso, los contradictores de la
senadora no somos ni fanáticos, ni
fundamentalistas, ni extremistas, ni sectarios;
simplemente somos conscientes de nuestra herencia
y de la responsabilidad que ella nos impone.

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Columna discriminatoria


A discriminar

Cuando un joven se inicia en las
actividades públicas, lo hace con la sana ilusión
de servir.
Habitualmente toma contacto con algún
movimiento universitario, se acerca a un
dirigente algo mayor que él o que ella, lo
comienza a admirar, lo apoya en algún centro de
alumnos o federación en ejercicio, o en alguna
campaña próxima.
El recién iniciado tiene 18 ó 19 años,
apenas conoce el léxico, las doctrinas y los
métodos, pero ha comenzado ya su andadura. Y si
es consistente, no abandonará esa tarea.
Si ha tomado contacto con el Gremialismo
universitario -en cualquiera de las universidades
en que pervive y florece el legado de Jaime
Guzmán- tendrá a su disposición buenos ejemplos
de servicio, planes de formación serios y
metódicos, equipos estudiantiles abnegados.
Conocerá eso sí también, el sabor de la
descalificación y, muchas veces, la pena de la
derrota.
Si perservera por años, podrá ya mirar a
algunos referentes nacionales de su pensamiento.
Verá que quienes fueron una o más décadas atrás
dirigentes estudiantiles, ahora, en el legítimo
uso de sus opciones ciudadanas, postulan a cargos
de elección popular o ya los ejercen.
Ahí van a presentarse sus mayores
problemas. El joven, con apenas tres o cuatro
añitos de dedicación a sus tareas públicas, va a
tener que distinguir.
Y al hacerlo, tendrá también que
discriminar, aunque sólo sea en su ámbito íntimo.
Discriminar, porque se encontrará con
aquéllos que fueron un día dirigentes destacados,
como él quiere serlo ahora; ellos también fueron
hombres y mujeres serviciales, abnegados,
coherentes. Pero hoy los verá gordinflones,
bobitos, malulos o reventados. Que no se
sorprenda: pasa. Simplemente, que no los tenga
más en cuenta, que los perdone y que los abandone.
Discriminar, porque verá también ejemplos
netos de perseverancia y sacrificio: que les crea
a éstos últimos, porque, entre otras cosas, estos
dirigentes ejemplares tienen que aceptar que
algún malulo o una gordinflona los trate de
fanáticos o de fundamentalistas. Es la prueba de
su calidad.
Que trabaje con éstos. Serán su norte.

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Columna interpelante


Los para qué

Señor candidato: Ojalá usted se pregunte
y conteste con plena sinceridad:
¿Para qué quiero ganar la próxima
eleccion? ¿Para servir a mis concuidadanos?
¿Quiero servirlos a todos o sólo a los ya
nacidos? ¿Me interesan los muertos con su mensaje
callado de entregas y sacrificios que han hecho
posible que yo esté vivo? ¿Les quiero ser fiel en
lo que se merecen?
¿Me interesan los aún no nacidos, con su
esperanza tenue de compartir nuestro Chile un día
conmigo?
¿Qué entiendo por servir a los demás?
¿Crearles condiciones para que alcancen su mayor
progreso posible? ¿Conocerlos? ¿Oírlos?
¿Corregirlos cuando se equivocan? ¿Hacerles ver
que quizás sus expectativas están por debajo de
sus posibilidades? ¿Animarlos a sacrificarse, a
esforzarse, a entregarse?
¿Considero que su progreso es su
perfección personal? ¿Que es mucho más que
políticas concretas y gráficos de desarrollo?
¿Que su progreso es una vida buena abierta a la
trascendencia?
¿Estoy dispuesto a decirle a todos, me
cueste lo que me cueste, que sólo para eso
participo en la vida pública y en esta elección?
¿Puedo mirarlos de frente y decirles que no
cambio votos por sacos rotos?
¿Cómo quiero ganar la próxima elección
¿Con métodos coherentes con los fines que me
propongo? ¿Estoy dispuesto a renunciar a toda
estrategia que contradiga mi dignidad y la de mis
electores?
Usted: ¿contestó -tembloroso pero seguro-
que sí a todas las anteriores? Cuente con mi voto.

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 4 de noviembre de 2009

COLUMNA DOLIENTE


Vamos sabiendo más

Cuando los berlineses y todos los
alemanes celebren en los próximos días los 20
años de la caída del muro, serán muchos millones
de rusos los que también podrán alegrarse.
La caída de esa infamante muralla de la
opresión permitió que, en cascada, se liberara
toda Europa central y que se terminara la Unión
Soviética, apenas dos años después.
Y se abrieron los archivos (aunque no
todos) y comenzó a multiplicarse la investigación
sobre el terror de Stalin (1924-1953) continuador
de los crímenes de Lenin (1917-1924).
Por mucho que Nikita lo hubiese
denunciado en 1956 (por cierto, para protegerse
él mismo respecto de su criminal colaboración)
sus dimensiones y características permanecían
todavía ocultas (y quizás cuánto queda aún por
saber). En Chile, eso sí, hay quienes no vacilan
para defender en parte el sistema. La grotesca
afirmación de Ricardo Lagos el 6 de octubre del
2002, "Sin Lenin no hay Perestroika, y sin
Perestroika no hay democracia en la Federación
Rusa" (Ultimas Noticias y Edición Central 24
Horas, TVN), debe conservarse como uno de los
íconos de la auténtica mirada socialista chilena
a los acontecimientos del siglo en Rusia.
¿Qué sabemos hoy? Mucho. Sólo unos datos,
que no hay inconveniente en complementar con el
envío de una presentación completa, si se la
solicita a este columnista, a su correo.
Que hubo tres grandes momentos en la
represión: la Deportación de Kulaks (1930-3), el
Gran terror o represión del PCUS, del Ejército y
de la sociedad (1937-8) y la Internación de
prisioneros de guerra y nueva represión social
(1945-6).
Que los campos principales del Gulag
fueron 476, y que estaban destinados a tala de
bosques, construcción de obras públicas,
explotación minera y elaboración científica o
industrial.
Que el total de personas reprimidas en
ellos alcanzo a los 28.7 millones y que los
muertos hasta ahora certificados son 2.749.163.
Que los condenados lo fueron en su
calidad de enemigos del pueblo (o por ser sus
familiares), campesinos ricos (kulaks),
prisioneros de guerra o criminales comunes.
Que todavía queda mucho por saber y mucho
por dolerse de los crímenes del comunismo bajo
Stalin.

Gonzalo Rojas Sánchez.


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miércoles, 28 de octubre de 2009

COLUMNA PERPLEJA


La UDI, perpleja

Son decenas los correos que entran en
estos casos preguntando simplemente ¿por qué?
¿Por qué al votar sobre la píldora dos
senadores de la UDI fallan de nuevo? ¿Porqué el
presidente del Senado, nuestro emblématico Jovino
Novoa -al que tanto hemos admirado y defendido-
nos deja perplejos por voto y actitud? ¿Por qué
nos sorprendemos a cada semana porque sucede
justamente lo contrario de lo que esperábamos?
Porque hace ya años que la UDI entró en
un proceso de disolución. ¿Credenciales para
decirlo? Sólo ésta: casi 39 años de estrecha
dedicación al proyecto de Jaime Guzmán, desde
marzo de 1971 a octubre del 2009. Eso es lo que
habilita -no una supuesta ciencia infusa- para
poder comparar, criticar y proponer.
¿Qué paso en la UDI?
Cuatro cosas. Creció sin control, olvidó
la formación, descuidó la ética y no supo
autocorregirse.
Creció sin control, porque Lavín iba a
ser presidente y atrajo a cuanto arribista iba
pasando por la periferia del partido. Y no se los
filtró. Y siguen dentro. Y son muchos.
Olvidó la formación, porque muerto Jaime
Guzmán siguió con el vuelito de lo que había
sembrado el fundador y, de ahí en adelante, sólo
ha tolerado planes de formación tan sacrificados
como amateurs.
Descuidó la ética, porque aunque insistió
una y otra vez en que se inspiraba en principios
cristianos, claudicó notoriamente en el momento
de sacar las conclusiones prácticas que de ellos
se derivan.
Y no supo autocorregirse, porque no
ejerció los mecanismos internos para hacerlo.
Despreció la crítica de los militantes más
antiguos, esterilizó el accionar de su Tribunal
Supremo, justificó cuanta bobada se permitieron
algunos de sus parlamentarios y dirigentes.
Con este panorama ¿está todo terminado?
¿Se acabó la UDI de Jaime Guzmán, como afirmó
pocos días atrás un joven y lavinista candidato a
diputado?
No, ni de lejos, porque el talante
indomable de algunos de sus fundadores permanece
intacto y, como se acerca ya la hora del colapso
final, crece su decisión de intentar un último
esfuerzo. Será un esfuerzo de larga duracion eso
sí, como ésos que le gustaban a Guzmán.

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 21 de octubre de 2009

COLUMNA CONSERVADORA


El ataque a los conservadores

Se ha hecho ya frecuente, entre Carlos
Ominami y su hijo Marco, referirse a sus
verdaderos rivales como "los conservadores." Y
les prometen lucha sin cuartel.
Gran cosa esa declaración; gran aporte esa distinción.
Por una parte, porque es el
reconocimiento del auténtico adversario. Legítima
felicidad debiera producir en el mundo
conservador la detección que han hecho ambos
Ominami: revela bien que conocen las fortalezas
del conservantismo chileno y que le reconocen su
irreductible capacidad de presencia pública.
Por otra, porque deja a todos los
liberales en las mismas sombras a las que
pertenecen los dos díscolos parlamentarios. Hay
liberales genuinos en el PPD, en el PRSD y en RN;
hay liberales por inversión (conversión es una
linda palabra, que no debe ser utilizada aquí) en
la DC y en el PS; y hay liberales bobos y
neobobos en la UDI. Allá ellos, todos revueltitos.
Subsiste, eso sí, un problema. Queda aún
un área rara, integrada por conservadores
verdaderos pero que todavía recelan del término,
aunque no de la mayoría de las iniciativas
emprendidas por el sector. Estimados: va quedando
poco espacio para algo diferente del
conservantismo. Busquen temas, sugieran acciones,
descubran personas que los representen y, no les
quepa duda, sinceramente tendrán que reconocer
que ustedes son conservadores.
Negar esa posibilidad o asustarse por el
rótulo, los pondría en el disparadero hacia el
liberalismo. ¿Están de ánimo de seguir la misma
ruta de aquéllos que han hecho ese triste
recorrido en los últimos años (y que hoy son
comparsas de los liberales auténticos, quienes se
ríen a gritos de ellos) o prefieren reconocer que
llegó ya la hora de la definición, que es
conservantismo o nada?

Gonzalo Rojas Sánchez


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jueves, 15 de octubre de 2009

COLUMNA DE HECHO


El triple síndrome

Ha vuelto a pasar. Cuando nadie esperaba
que se repitiera tan pronto un numerito como el
de los 5 diputados UDI que aprobaron la píldora
del día después, ahora, un senador del mismo
partido propone la regulación legal de todas las
uniones de hecho, incluyendo las de homosexuales.
Inspirado por Allamand, Chadwick se suma
a la iniciativa y en conjunto lanzan el papelito
a la prensa, como si de regulación del
alcantarillado se tratara. Y, más encima, cuando
se les reprocha su actitud, el primero -siempre
tan dialogante- usa conceptos tan creativos y
sutiles como "fundamentalistas" y "de mala fe"
para referirse a los defensores del matrimonio.

El análisis de fondo del error de ambos
senadores estará a cargo de los especialistas.
Por eso, las consideraciones siguientes sólo se
refieren a tres aspectos que se repiten una y
otra vez en estas bobadas.
Primero, la frivolidad. Seguros de
entenderlo todo sobre la naturaleza humana y
sobre las relaciones sociales, los senadores
hablan del tema como si contaran con el Nobel en
la materia. Pero a no extrañarse, político viejo
busca siempre cómo parecer joven. Y nada mejor
que romper esquemas, con la frescura (léase en
ambos sentidos) de una frívola juvenilidad.
Segundo, la desconfianza. La de esta
buena gente siempre recae sobre los expertos que
les previenen de los riesgos de sus aventuras
legislativas, mientras que habitualmente aceptan
-con cara de consenso imprescindible- las más
locas teorías que les sugieren justamenteS
nuestros adversarios.
Tercero, la demagogia. Porque invocan
para estas sandeces a la diosa realidad, como si
nunca hubieran sabido cuánto hay en ella de
maldad, de error, de crisis, de muerte. Lo saben,
pero qué bien suena mostrar millones de dramas,
si se olvida que hay muchos remedios peores que
la enfermedad.
Y Piñera, de nuevo, junta también las
tres condiciones y dice amén. Y así se anula.

Gonzalo Rojas Sánchez


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jueves, 1 de octubre de 2009

DEL NACIMIENTO A LA VEJEZ



Así nos anuncia la desatada publicidad
oficial sobre el período en que se extiende la
protección estatal: del nacimiento a la vejez.
Por cierto, a ninguno de sus gestores se
les pasó por la mente validar la opción realmente
humana: de la concepcion a la muerte.
Con total independencia de cuán adecuada
pueda ser esa red (que en muchos casos
transformará a los chilenos en mendigos del
Estado) lo que aquí interesa constatar es la
fijación de unos límites que desdicen
abiertamente de la experiencia universal.
Es lo típico de los planificadores
ideologizados: el sentido común debe ceder su
lugar a la preconcepción en la que ellos se
mueven y de la que profitan.
¿Cuál fue la primera orden del creativo
al publicista? Esta: evitarás la palabra
"concepción", porque nos recuerda momentos
sublimes en que la naturaleza se une al misterio
de lo que la excede. Nada que recuerde al poder
cocreador que se comparte con Dios, precisamente
por un don suyo. Y, de paso, dejas esos 9 meses
en la nebulosa, fuera de la protección,
susceptibles de ser manipulados o por la PDD o,
más adelante, por el aborto.
Si naces, mereces protección; antes, ve tú cómo te las arreglas.
¿Y la segunda orden? No vayas a usar la
palabra "muerte", que significa hasta hoy un
evento manejado desde fuera por esas mismas
fuerzas misteriosas que los creyentes llaman
Dios. Pon simplemente "vejez", ya que eso habla
de una condición que sigue estando bajo dominio
humano y en la cual, por lo tanto, cada uno
podría tomar decisiones comoS pedir la muerte.
La eutanasia ha encontrado ya su ius solis.
¿Protección? No, simplemente el comienzo de la más aguda indefensión.

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 30 de septiembre de 2009

POSTULARÁS EN NOCHEBUENA


Gonzalo Rojas
Miércoles 30 de Septiembre de 2009
Postularás en Nochebuena


Este fin de año le va a traer, para los regalones, navidades de 800, 700, 600, 500, 400 o menos puntos. Las familias chilenas ya no van a celebrar el 24 y el 25 de acuerdo con sus convicciones y sus posibilidades económicas, sino según el resultado de la PSU, ahora Prueba de Sometimiento Universal. Algunas familias, al ver los puntajes, celebrarán la llegada del niño prodigio y le cantarán aleluyas; otras lamentarán su frustración.

Todo porque un genial planificador del absurdo ha querido que en Chile se dé un paso más hacia la condición perfecta del ciudadano cero: aquel que un día no sabrá ni cuándo nació, ni qué edad tiene, ni en qué mes o año vive.

De a poco, los días se irán disolviendo en la igualdad. Es muy injusto que haya sólo un jueves, siendo tan grata su presencia en la semana, por lo que pronto habrá dos, ciertamente reemplazando primero al martes; y cuando haya cuatro, los jueves se habrán comido también a los miércoles y a los sábados. La semana será así: lunes, jueves, jueves, jueves, viernes, jueves y domingo.

Y después caerá el domingo, porque no querremos nada con días vinculados con señores. El lunes y el viernes resistirán hasta el final, porque hay que trabajar, porque hay que celebrar. Pero también desaparecerán.

Finalmente, unificados todos por la eficacia y la tecnología, se llamarán día uno, y el siguiente, día uno, y el próximo, día uno, y así indefinidamente. De este modo, vamos a vivir mejor, comenzando a cada rato una aventura nueva bajo una adecuada planificación y un perfecto control.

“¡Siga, siga!” —nos dirán—, ya no para acelerar la circulación del tránsito, sino para asegurar las tareas productivas y el adecuado destino de los borregos.

Será la continuación de la misma lógica por la que unos feriados determinados por la autoridad militar, a partir de consideraciones religiosas, producen en Chile sólo efectos civi-les: fueron dos, aunque ahora queda apenas uno. Es la misma razón por la cual un jueves 12 de octubre puede mágicamente transformarse en un lunes 16 de octubre.

Es la disolución de las referencias estables, de los hitos fijos, de las efemérides invariables, de la memoria certera. Atención, ciudadanos cero, repitan después de mí: olvidaremos, obedeceremos, produciremos.
Lo más notable es que en este caso el planificador del absurdo parece estar vinculado con los cultores de la razón. La iniciativa no se ha presentado como uno más de los grotescos proyectos Fondart, ni se ha difundido como una insólita acción de arte, sino como la sesuda solución a problemas de competencia universitaria.

Los rectores que apoyan la genial medida podrían haberla ensayado primero con sus propios alumnos; sí, con los que están cautivos de sus calendarios académicos. ¿Qué tal un examen de Derecho Romano en la UCV el 25 de diciembre, desde las 12 del día, oral y en comisión? ¿Qué tal una I de Ingeniería en la Universidad de Santiago, desde las 8 de la tarde del 24 y con unas seis horitas de duración?

¿Qué misterioso instinto de supervivencia habrá llevado a los rectores a evitar esa genial idea?
Lo que no saben es cómo se vengarán de ellos los alumnos ingresa-dos el 2010 a sus planteles, después de haber tenido que pasar unas navidades encantadoras consultando estadísticas de puntajes y fluctuaciones de vacantes: los de 600 puntos para arriba, con desprecio profundo; los de 500 para abajo, ojalá postulando a esas universidades.

De una cosa podemos estar seguros: la Navidad resiste mucho, por lo que la proverbial astucia de algunos chilenos saldrá a flote de nuevo. Ya se están preparando algunas casas comerciales para “la Navidad chica”. Será el 28 de diciembre, eso sí.




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martes, 22 de septiembre de 2009

QUE 200 AÑOS NO SON NADA


GONZALO ROJAS

Comienza el año en que caminaremos, paso
a paso hasta el 18 de septiembre del 2010.
Tres cosas consignó el Acta del Cabildo
abierto de hace 199 años. Tres elementos matrices
para tener en cuenta en las 52 semanas que nos
faltan para ese Bicentenario.
Por una parte, el Acta recordaba la
necesidad de asegurar el principal objeto del
Gobierno, es decir el orden, la quietud y la
tranquilidad públicas, perturbadas notablemente
por esos días. Hoy, con el triple drama de la
delincuencia común, del narcotráfico desatado y
de la guerrilla étnica en desarrollo, esa
aspiración sigue pendiente, aunque el Gobierno no
quiera reconocer su inhabilidad para lograr el
propósito.
En segundo lugar, el Acta recordaba que
al pueblo lo asisten derechos y prerrogativas
cuando falta el legítimo gobernante. La
inhabilidad de la Concertación para solucionar
problemas prácticos de los chilenos exigen hoy
dos siglos después que, de manera análoga, las
iniciativas sociales se multipliquen para que, al
modo de esa primera Junta, sean los chilenos
responsables quienes asuman muchas tareas que,
dejadas en manos del Gobierno, están condenadas
al fracaso como ya se ha comprobado tantas veces.
Y, por último, el Acta anunciaba un
Gobierno futuro más feliz, con paz y seguridad.
Aquí estamos ciertamente frente a un drama
nacional, porque la interrogante sigue abierta:
¿dónde ha estado la incapacidad nuestra para
generar una alternativa que en diciembre próximo
pueda de verdad encarnar esa aspiración de bien
común?

Gonzalo Rojas Sánchez


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miércoles, 16 de septiembre de 2009

DARWINISMO ELECTORAL


Gonzalo Rojas
Miércoles 16 de Septiembre de 2009

Ya que el precursor de buena parte del racismo contemporáneo se ha puesto de moda en Chile, quizás valga la pena usar uno de sus criterios fundamentales para entender la campaña electoral que recién comienza a nivel parlamentario.

Escribió Darwin que “cuando dos razas de hombres se encuentran, actúan exactamente como dos especies de animales: luchan una contra otra y se comen mutuamente… Pero luego viene la lucha más mortal, es decir, la de quien tiene la organización más apta o los instintos (o sea, la inteligencia en el hombre) más aptos para vencer”.

Al terminar el enfrentamiento de diciembre, los partidos expresarán en números sus victorias y derrotas: cuántos senadores, cuántos diputados, qué porcentajes, subimos aquí, bajamos allá… Y sus miradas parecerán confirmar la tesis darwiniana sobre la selección natural, que haría desaparecer a los individuos menos preparados y permitiría triunfar a los más aptos.

De algo serviría ese criterio de análisis si hoy un DC fuera un DC, si un UDI fuera un UDI, si un PS fuera un PS. Si las razas —perdón, señores candidatos— estuvieran de verdad agrupadas y distinguidas por colectividades. Pero nada de eso es así, ya que hoy existen muchos DC que son genuinos PS, y notables UDI que respiran PPD; mientras tanto, algunos socialistas parecen más bien liberales de RN.

Si alguien quiere utilizar las categorías darwinianas para analizar el resultado de diciembre, no deberá entonces guiarse por las líneas partidarias, sino por otros parámetros. Por ejemplo, podría preguntarse: ¿Ganaron los que se han sabido adaptar mejor a la banalidad del medio político chileno, o triunfaron los auténticos servidores públicos? ¿Fueron electos los más aptos en el oficio de mentir y robar, o lograron preferencias los veraces y austeros?

Porque ésa es la auténtica transversalidad de la política chilena: la de dos razas de especímenes electorales radicalmente distintos. Y aunque ambas luchan denodadamente por sobrevivir, una se ha ido imponiendo sistemáticamente a la otra. Incluso, varios de los realmente mejor dotados ya ni se interesan por entrar al escenario, temerosos del mordisco depredador.

Pero, ¿y hay que esperar hasta diciembre para contar y agrupar a los más aptos de uno u otro lado? No, sin duda que ese análisis puede anticiparse y usarse también como criterio para votar por unos u otros, con total independencia de los partidos a los que pertenezcan.

Sí, éstas son las primeras elecciones parlamentarias en la historia de Chile en que ser militante de aquí o de allá, ser independiente genuino o renunciado de trasnoche, da casi lo mismo. Las únicas razas vigentes son transversales a los partidos y a las listas: son las de quienes están en política para servirse o para servir.

Vaclav Havel, que de agustiniano tenía mucho y de darwiniano poco (y por eso triunfó), lo explicó claramente: “Es una batalla eterna y sin fin, librada por la gente buena (entre quienes me incluyo, más o menos, afirmaba él) contra la gente mala; por la gente honrada contra la gente deshonesta; por las personas que piensan en el mundo y en la eternidad, contra las personas que sólo piensan en sí mismas y en el momento. La lucha sucede en el interior de todos; es lo que hace que una persona sea persona, y la vida, vida”.

La vida personal de sus candidatos: eso es lo que los electores tienen a su disposición para saber a qué raza pertenece cada uno. De sus programas, poco y nada conocerán; de sus sonrisas, eternas pero enigmáticas, apenas deducirán uno que otro gramo de sus almas. ¿Y de los eslóganes? Líbrennos, por favor.

Pero de sus vidas, ah, de sus vidas sí que no se escapa ninguno. Y ahí puede cada elector reconocer a los verdaderamente aptos.




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miércoles, 2 de septiembre de 2009

CAPTURADOS POR LA PROTECCIÓN SOCIAL


Gonzalo Rojas
Miércoles 02 de Septiembre de 2009

¿Cuántos chilenos necesitan algún tipo de protección? Todos. ¿Cuántos chilenos necesitan protección del Estado sólo por momentos, o solamente para algunos temas? Todos.

Pero…, ¿cuántos chilenos necesitan protección integral y permanente del Estado? Muchos menos, muy pocos. Incluso bien puede afirmarse que proteger establemente termina siendo dañino, casi castrante.

Todos los habitantes de esta tierra, extranjeros incluidos obviamente, somos indigentes, requerimos de ayudas; no hay nadie tan “chorito” de verdad, como para declarar verazmente que todo se lo debe a sí mismo, que nadie nunca lo ha ayudado o que, al menos de ahora en adelante, todo lo conseguirá por cuenta propia (bueno, puede que haya alguna actriz que declare algo así; una o dos, quizás).

Ciertamente, gracias a las ayudas recibidas hemos sobrevivido, crecido y llegado a plenitudes varias. Es la vida misma, con sus solidaridades naturales y voluntarias; renegar de esa realidad es ser un malagradecido integral.


Es de otra protección de la que hay que cuidarse.

Se trata de esa protección que en realidad se llama socialismo, de aquella actividad estatal que entra en la espiral de la autoalimentación y que crece a costa de la libertad y del futuro de las personas. A esa tarea se han dedicado las últimas administraciones socialistas. Nada de reprochable: ¿por qué habrían de hacerlo de otro modo, si ésa es la ideología que las mueve?

Hace 10 años, ese propósito tenía, eso sí, un requisito: para justificar la red de protección estatal, había que debilitar o eliminar los obstáculos que presentaban las protecciones naturales o voluntarias. Había que debilitar la familia: logrado. Había que volver a convertir los cuerpos intermedios en clientela estatal: muy logrado en algunos casos. Había que denunciar a la empresa como ámbito de colusión y explotación: en vías de lograrse. Había que desprestigiar a la religión: en vías de lograrse…

Entonces, despojados de tantas de sus vinculaciones, los chilenos han acudido en números crecientes a esa mano extendida que les ofrece protección a cambio de votos y pasividad. Borbónica actitud la socialista: sea usted el receptáculo de nuestros reales beneficios, y calle.

Así ha comenzado a extenderse la manía de necesitar protección. Y ya se sabe: estas manías se transforman en mañas, y después se hacen mentalidad, hasta que llega la masificación. Manías, mañas, mentalidad, masificación: son tantos los daños causados, que ya es hora de proteger a los chilenos de sus poderosos protectores.

Imaginamos que la Alianza sabrá hacerlo. Pero, ¿se ven en su candidatura presidencial un lenguaje y unas convicciones propios de un esquema desarrollista, emprendedor, creativo y subsidiario? ¿O está capturada en la perversa lógica impuesta por el aparato comunicacional de Gobierno: “Yo protejo y tú… no irás a desproteger, ¿no?”.

El dilema requiere de un cambio de conceptos, de un cambio de palabras. Lo que se espera de los piñeristas es que se atrevan a romper con ese círculo vicioso (del lenguaje y de la vida) y que vuelvan a hablar de un país de propietarios, de emprendedores, de gestores; que recuperen el sentido de las protecciones naturales y voluntarias, y les expliquen a los chilenos por qué es totalmente fatal caer en la lógica de la dependencia estatal.

Hasta ahora, quizás temerosos de las encuestas, sólo se oye decir que no cortarán los programas de protección hoy en marcha. ¿No hay un modo mejor de ganar que rendirle culto al adversario?

Propietarios o proletarios; emprendedores o depredadores; gestores o mendigos; Estado subsidiario o Estado socialista. No, no son esquemas rígidos, son las grandes diferencias. O deberían serlo.


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miércoles, 12 de agosto de 2009

MÁS GOBIERNO, MENOS PATRIA


Gonzalo Rojas
Miércoles 12 de Agosto de 2009

En sus casi 200 años de existencia, nuestras Fuerzas Armadas han vivido sólo algo más del 10 por ciento en estado de guerra. La última contienda civil en que participaron fue en 1973, y para encontrarlas combatiendo en una guerra exterior, hay que remontarse casi 130 años. Nuestras Fuerzas Armadas, por lo tanto, han existido fundamentalmente como instituciones en tiempos de paz.

Generaciones enteras de uniformados, desde el día que entraron a su escuela matriz hasta el momento en que fueron llamados a retiro, han sido hombres y mujeres plenamente insertos en las relaciones propias de una sociedad pacífica.



Y esos soldados, marinos y aviadores, ¿quedaron frustrados por no disponer de una batallita o dos para consumar sus habilidades teóricas en el fragor del combate cuerpo a cuerpo? Por el contrario, ya que con la paz se ha cumplido su más íntimo anhelo: custodiar los bienes superiores de la Patria, garantizarlos para los chilenos de hoy y de mañana, honrando, además, la memoria de los que hicieron lo mismo ayer.

Por cierto, la izquierda marxista nunca ha entendido algo tan sencillo, porque todo lo embrolla. Para que los militares calcen con sus tesis, hay que adjudicarles una estructural tendencia a ser agentes de las clases opresoras en la tarea de represión de los legítimos anhelos revolucionarios del pueblo. Ningún marxista lo duda: desde cadetitos, los uniformados son de derecha.

Falso: militares, marinos y aviadores son, simplemente, de la Patria. Sus vínculos afectivos más íntimos quedan establecidos por esa corriente misteriosa que llaman vocación de servicio a Chile, y se conectan con la bandera, los héroes, el territorio, la familia, los restantes símbolos, la historia y, sobre todo, con el chileno silvestre, al que el cabo de infantería, el hombre de mar y el sargento mecánico reconocen como a un igual.

El Estado les queda chico a los uniformados; el Gobierno, para qué decir, ya que es una minucia que cambia cada cuatro años; y, todavía más, las izquierdas, los centros y las derechas les parecen simples jueguitos de guerra de civiles que nada entienden de conflictos verdaderos.

Pero Patria no es para el militar cualquier cosa, ni lo es para el marino ni para el aviador. Para el hombre de gris, es el Ejército, y para el de azul marino, la Armada, mientras que para el que surca las alturas, se llama FACh. La Patria comienza para cada uno en su propia institución; ahí se cultiva todo lo que de noble aquélla tiene, hasta el punto de que el primer sinónimo de cualquier uniformado es justamente ése: patriota.

Pero para las izquierdas también es inaceptable que haya instituciones que custodien intangibles que no puedan ser sometidos al escrutinio electoral. Vamos a remodelar esas instituciones, entonces, fue la consigna teórica de los 90 y ha sido un propósito efectivo en el actual milenio. La tarea ha abarcado nuevos planes de formación de oficiales, algunos de ellos en manos de universidades con declarada vocación “progre”; la reformulación de criterios de liderazgo y mando; la humillación del papel histórico que jugaron en la segunda independencia de Chile en 1973; en fin, hasta la transformación de los nombres, porque del Ejército de Chile se ha derivado ya en el Ejército chileno y se va llegando de a poco al Ejército de los chilenos.

Ahora la tarea de zapa, ya anunciada meses atrás, pretende consagrar un nuevo mando, mucho más gubernamental, mucho menos institucional. Más Gobierno, menos Patria.

Porque, dejémonos de cosas, el último propósito de todos estos cambios consiste en lograr un mayor control gubernamental de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz. Así, quizás nunca más podrían esas instituciones, en el nombre de la Patria, ejercer el derecho de rebelión.


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miércoles, 5 de agosto de 2009

POR LA ESPALDA


GONZALO ROJAS

Por la espalda

Escalona lo atacó a garabatos y por la
espalda; Saa lo calificó de chantajista y por la
espalda. En ambas ocasiones, el apuñalado fue el
senador Gómez, quien quizás tiene otros defectos,
pero resulta ser de los más frontales y
hombrecitos en su coalición. Por eso mismo le
llega por la espalda.


Cuesta dar la cara hoy en la
Concertación. Cuesta porque el rostro es el
espejo del alma y por dentro no parecen estar muy
calmadas las aguas en muchos de sus integrantes.
En algunos hay filtraciones que dejan
olor a encierro; en otros, hay torrentes de furia
y, hasta en los más plácidos, uno que otro
gorgoreo que devela inquietudes profundas.
El alma de la Concertación: con
frecuencia han usado esa expresión los
presidentes, ministros, senadores, diputados,
alcaldes, concejales y otros dirigentes de la
agrupación, para referirse a un inconsciente
colectivo que los animaría positivamente: una
especie de energía cósmica de la que habrían
succionado la savia para mantenerse casi 20 años
en el poder.
Bonito recurso sentimental y retórico,
más falso que rehabilitación de delincuente
precoz. Lo que ha existido es un afán común de
administrar el poder -totalmente legítimo, por
cierto- disfrazado de principio vital cósmico.
No, la Concertación no tiene alma -como no la
tiene entelequia corporativa alguna- y por eso
morirá, está muriendo ya.
Los que sí tienen alma son los que atacan
por la espalda, los que no dan la cara, los que
están vivitos aún, pero expresan con sus actos la
verdadera naturaleza de las corrientes
subterráneas que los inundan.

Gonzalo Rojas Sánchez

Gentileza de www.sigloveinte.cl

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miércoles, 22 de julio de 2009

¿Indulto o insulto?


Gonzalo Rojas
Miércoles 22 de Julio de 2009

Fue el 23 de marzo de 1991 cuando Jaime Guzmán se opuso con fortaleza a la posibilidad de indultar terroristas por actos cometidos antes del 11 de marzo de 1990.

El indulto: una institución siempre controvertida, que a pesar de sus contornos jurídico-formales, devela el fondo del corazón humano. Frente al indulto, ante cada una de las situaciones en que se lo propone y discute, los actores públicos desnudan el alma. Es que se trata de perdonar nada menos que al rival, al adversario o, para algunos, al enemigo.



Guzmán alegó en esa oportunidad que no correspondía modificar la Constitución otorgando facultades al Presidente para indultar a aquellos terroristas, porque constituían el grupo más peligroso de la sociedad, una amenaza vigente que ponía en peligro la seguridad de las personas y la paz social.

No hubo una palabra en su discurso que condenase definitivamente el pasado de esos criminales, por sangriento que hubiese sido. Seguro que en su corazón había perdonado el gran mal que le habían hecho a Chile. Por eso, toda su argumentación contraria al indulto se refería al futuro inmediato, al riesgo próximo y evidente, a la imprudencia de la medida hacia adelante. Indultarlos podía ser una adecuada medida de misericordia, pero era un riesgo muy grande para el bien común.

Tenía toda la razón. Menos de 10 días después, era asesinado por un comando terrorista.

Casi 20 años más tarde, la Presidenta Bachelet enfrenta con debilidad una entrevista radial, vacila frente a la posibilidad de un indulto que pueda incluir a miembros de las Fuerzas Armadas en retiro y... se arma la zafacoca en la izquierda.

Teillier, desde la ortodoxia comunista, recuerda que los que han cometido delitos de lesa humanidad no tienen derecho al indulto (y mantiene así viva la relación funcional entre derecho y revolución); Enríquez-Ominami niega el indulto a quienes participaron en los que califica como crímenes atroces (y trata de borrar toda la genealogía personal con dos palabras); y Bitar matiza afirmando que quienes fueron castigados, fueron castigados, por lo que el indulto en esas circunstancias no va (y gracias a esta sutileza, postula a una cátedra de lógica avanzada, para su cesantía post Concertación).

La triple mirada izquierdista es básicamente retrógrada: el pasado (su parcial mirada del pasado, como si nada hubiesen tenido que ver en los acontecimientos que califican) está fijo, determina por completo sus posiciones, cierra totalmente una visión de futuro.

Por cierto, ninguno de ellos califica a esos uniformados hoy condenados como peligros para la sociedad; Teillier, Enríquez-Ominami y Bitar (y todos los demás que oyeron con pavor la vacilación de la Presidenta) saben perfectamente que no corren peligro alguno, que ni dentro de 10 días, ni de 100, ni de mil, comando alguno los privará de la vida.

Pero no es el porvenir lo que los mueve. La suya no es una mirada de futuro, de prudencia, de bien común; es el simple eco de las furias vengativas que aún no logran aplacar y que, estimuladas por un lapsus, acuden en masa y desbocadas, ma- nifestándose en sus declaraciones y gestos. La sola posibilidad de un indulto es, para sus corazones, simplemente un insulto.

Por contraste, los asesinos de Jaime Guzmán recibieron muy pronto el perdón de la familia, de los amigos del senador, de los discípulos del profesor. Y si hoy hubiera uno solo de aquellos en prisión, seguro que Andrés Chadwick, Juan Antonio Coloma y Pablo Longueira pedirían un indulto reconciliador, confiados en que quizás ya sería prudente reintegrarlos a la normalidad social.

La diferencia se explica porque el indulto es facultad del corazón.


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jueves, 25 de junio de 2009

LA BATALLA FINAL


GONZALO ROJAS

Esta ha sido la semana más importante de
la que se tenga memoria en muchos años.
Es la semana en la que Sebastián Piñera
comenzó a perder definitivamente la elección
presidencial y es la semana en la que la UDI
quedó expuesta a su fractura definitiva.
No sabemos si Piñera pensó o no lo que
dijo primero y lo que dijo después: que hay que
distribuir la píldora, que hay que legalizar su
distribución. Si no lo pensó, no debe llegar a
gobernar, por frívolo. Si lo pensó, no debe
llegar a gobernar, por inconsecuente.


Frivolidad para olvidar que, "ante la
duda abstente" -y en este caso la presunción de
aborto está más que fundamentada- o
inconsecuencia, porque ha proclamado a los cuatro
vientos que es un defensor de la vida, pero
cuando ella es minúscula, sólo germinal, para
PiñeraS se la lleva el viento.
Sí, estas son palabras duras, son
palabras que no quisiera haber escrito. Pero son
palabras exigidas por los cientos y miles de
niños que están en riesgo de ser asesinados,
desde la PDD hasta el aborto sin restricciones. Y
ellos no pueden escribir. En este tema, no hay
posibilidad de haber votado que No y pedir las
adhesiones del Sí. Chao, se acabó.
Y, como si fuera poco, Piñera tensionó
sin necesidad alguna a los parlamentarios y
candidatos de la Alianza. Ahí están, los pobres,
sacando cuentas sobre qué les conviene decir.
Por eso, en los más débiles, aparecen las
filigranas retóricas, como si se tratara de un
problema de alcantarillado o de cuotas de pesca.
Sí, las claudicaciones de Víctor Pérez, de Felipe
Salaberry, de la Marcela Cubillos, de Joaquín
Lavín. Que se trata de un problema de conciencia,
han dicho. Obvio, y justamente para hacer
exigibles esas obligaciones a sus militantes, es
que existe un partido que afirma (no ha pasado ni
un mes de Punta de Tralca) que la concepción
cristiana de la dignidad humana es el norte de
sus obligaciones de conciencia.
¿En qué quedamos? ¿Hay algo que sea
exigible a un UDI o cualquier postura vale?
¿Olvidaron ya algunos diputados que poco tiempo
atrás afirmaron que "para más de alguien puede
parecer exagerado que hablemos de 'píldora
abortiva'. Pero por fuerte que suene, eso es. Se
trata de un aborto 'sencillo, discreto y
silencioso'" (Cubillos, Uriarte y Forni).
Se ha levantado, una vez más, una voz
valiente y transparente, la de José Antonio Kast.
Es la palabra de quien debe liderar a todo el
enorme conglomerado de adultos y jóvenes que
claman por consecuencia, por entrega y por
sacrificio. Esa gente está muy activa, es muy
numerosa y su existencia es la segunda razón para
no abandonar la UDI y dar desde dentro una pelea
final contra quienes la han quebrantado.
La primera razón es la vida y la muerte de Jaime Guzmán.

Gonzalo Rojas Sánchez

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jueves, 30 de abril de 2009

El IVA PARA ALLENDE


GONZALO ROJAS

Que la cultura de izquierda siempre ha querido vivir a expensas de los demás, no es misterio para nadie. Que en los últimos 20 años lo haya podido hacer a costa de los contribuyentes, no era tampoco desconocido: bastaba con mirar variados Fondart -ridículos algunos, grotescos otros, disolventes una buena cantidad, aunque muy convenientes para el bolsillo revolucionario.

Pero que ahora sepamos que, para financiar su actividad, 23 entidades, que van desde las más duras del PC hasta las más light de la DC, han obtenido bajo la Presidencia Bachelet mil 643 millones de pesos (bueno, apenas casi tres milloncetes de dólares) sorprende al más bonachón.


El eufemismo cae por los suelos: qué memoria histórica, qué cultura popular, ni qué otras monsergas; si no fuera por esas platas, si hubiera un mínimo de respeto y justicia con el ciudadano que paga impuestos, gran parte de la producción simbólica de las izquierdas apenas se asomaría a la luz.

La señora Juanita pagaba el IVA, pero no sabía adónde iba. La señora Michelle lo recibía, y sí sabía a quién lo regalaba.

Con esos dineros han podido editarse más de 800 libros, o contratarse por tres años a casi 50 personas con sueldos de un millón para cada uno, o financiarse más de mil viajes de una semana a Europa o Estados Unidos para asistir a eventos del progresismo, u organizarse unos 50 seminarios en Chile. O todas las combinatorias posibles de esas actividades, incluyendo también documentales para el cine y la televisión. Una cosita poca, una pitijaña.

Por cierto, quienes han obtenido esas platas pueden estar considerados, además, en otros dos circuitos complementarios: el de las asesorías directas al Gobierno y el de las contrataciones en universidades de financiamiento chavista. A cruzar información, señores, que aparecerá la nueva nomenklatura, la del artista, la del intelectual, la del comunicador "progre" (y se verá algo muy parecido a esa evidente confluencia entre grandes tiendas, programas nocturnos en la TV y diarios de amplia circulación, con los mismos rostros en los tres lugares, en perfecta sinergia).

El asunto es grave: gracias a aquella sumatoria se han gestado grotescos escándalos como "Los grandes chilenos" de TVN, los libros escolares sesgados o mentirosos, algunos premios nacionales de pacotilla y los recorridos históricos del odio. Y cuando conozcamos el listado completo de actividades, más de una conciencia reventará de furia. Otras, como los voluntarios de la Cruz Roja, de Coaniquem, del Hogar de Cristo, de Las Rosas o de Conin, se preguntarán qué tintas rojas habría que inyectarle a su actividad para quedar dentro de las seleccionadas.

Porque de organizaciones no gubernamentales, las fundaciones y corporaciones de la izquierda y la DC no tienen nada. Son simples organizaciones de financiamiento presidencial, las "OFP". Son las beneficiarias de una monarquía presupuestaria establecida por la Ley N° 19.862, cuerpo al que vaya uno a saber qué votos aprobaron. ¿Habrá algún aliancista ahora arrepentido?

Y todo esto mientras con descaro se habla de exclusión (por cierto, la Presidenta ha escrito sobre inclusión). Nada, dejémonos de mentiras: es el simple capitalismo rojo al descubierto, el gusto por la platita contante y sonante. Qué más da que se inspire en Lenin (sacarles el dinero a los ricos para ahogarlos) o en Gramsci (generar intelectuales orgánicos para hacer la revolución). Antes fue la pyme-MIR; hoy son las OFP. No contento con haber quebrado al país, Allende se queda ahora con el IVA.

El resultado está a la vista. No se llama cuoteo, ni manoseo, ni leseo. Es simple "choreo", y a mano armada.


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